El Templo de Hatshepsut: La Obra Maestra de la Reina Faraón
El Templo de Hatshepsut, en Deir el-Bahari, en la orilla oeste de Luxor, es uno de los monumentos más elegantes del antiguo Egipto. Sus tres grandes terrazas con columnas se recortan contra un acantilado de roca dorada, en una armonía que parece moderna. Lo mandó construir Hatshepsut, una de las pocas mujeres que reinó como faraón, y aun conserva relieves que cuentan su reinado y sus expediciones.

Qué es el Templo de Hatshepsut
El Templo de Hatshepsut es un templo funerario situado en Deir el-Bahari, al pie de los grandes acantilados de la orilla oeste de Luxor, la antigua Tebas. Se trata de uno de los edificios más singulares y bellos de todo Egipto, porque su diseño se aleja de los templos macizos habituales: está formado por tres amplias terrazas escalonadas, unidas por rampas y precedidas de largas filas de columnas, que ascienden hacia la montaña en perfecta sintonía con el paisaje.
Esa armonía entre arquitectura y naturaleza resulta tan moderna que muchos visitantes se sorprenden al saber que el templo tiene unos tres mil quinientos años. Es la joya de la orilla oeste y se visita en la misma jornada que el Valle de los Reyes y los demás monumentos de la zona, dentro de la guía de qué ver en Luxor.
Hatshepsut, la mujer que reinó como faraón
Detrás de este templo hay una figura extraordinaria: Hatshepsut, una de las poquísimas mujeres que llegaron a gobernar Egipto con el título pleno de faraón, hace unos tres mil quinientos años. Lejos de limitarse a un papel secundario, dirigió el país durante más de dos décadas en una época de paz y prosperidad, impulso grandes obras y se hizo representar incluso con los atributos masculinos del poder, como la barba postiza ceremonial, para reforzar su legitimidad.
Su reinado fue tan incómodo para algunos sucesores que, después de su muerte, hubo intentos de borrar su nombre y su imagen de los monumentos. Sin embargo, su gran templo sobrevivió y hoy la reivindica como una de las grandes gobernantes de la historia. Conocer su historia da a la visita una emoción especial, la de redescubrir a una mujer que desafío las normas de su tiempo.
Qué ver en el templo
Aunque desde lejos impresiona por su silueta, el templo guarda en sus muros tesoros que merecen una mirada atenta. En la terraza central, una serie de relieves narra con gran detalle la famosa expedición que Hatshepsut envió al país del Punt, una tierra lejana y misteriosa, de la que sus barcos regresaron cargados de incienso, oro, marfil, plantas exóticas y animales. Es uno de los reportajes gráficos más fascinantes que nos ha dejado el antiguo Egipto.
Hay también capillas dedicadas a los dioses Hathor y Anubis, con columnas y relieves que conservan restos de color, y unas vistas magníficas del valle desde las terrazas superiores. El conjunto, atribuido al genio del arquitecto Senenmut, hombre de confianza de la reina, demuestra el altísimo nivel artístico de la época. Es un complemento perfecto a templos cercanos como el Ramesseum y Medinet Habu.
Cómo visitar el Templo de Hatshepsut
El templo se encuentra en la orilla oeste de Luxor y se visita junto al resto de monumentos de la zona: el Valle de los Reyes, los Colosos de Memnón, Medinet Habu y el Ramesseum. Conviene ir a primera hora de la mañana, ya que las terrazas están muy expuestas al sol y al mediodía el calor aprieta con fuerza. Llevar agua, sombrero y protección solar es imprescindible. La visita en si dura alrededor de una hora.
Como en todos los grandes monumentos, ir con un buen guía marca la diferencia, porque permite entender la historia de Hatshepsut y leer los relieves de la expedición al Punt. Nosotros lo incluimos a medida en nuestros recorridos por Luxor, a menudo combinados con un crucero por el Nilo, dentro de los paquetes a Egipto.

El diseño: por qué este templo no se parece a ningún otro
Casi todos los grandes templos egipcios siguen el mismo esquema: pilono, patio, sala hipóstila y santuario, en una sucesión cerrada de espacios cada vez más oscuros. Deir el Bahari rompe ese patrón por completo.
Aquí el edificio se organiza en tres terrazas escalonadas unidas por rampas centrales, con largos porticados de pilares cuadrados que repiten el ritmo vertical del acantilado que hay detrás. El resultado es que la montaña y el templo se leen como una sola pieza. Es arquitectura pensada desde el paisaje, algo excepcional en el Egipto faraónico y sorprendentemente moderno a la vista.
La idea no salió de la nada. Justo al lado están las ruinas del templo funerario de Mentuhotep II, del Reino Medio, quinientos años anterior, que ya usaba terrazas. El proyecto de Hatshepsut lo cita y lo supera en escala, algo muy egipcio: legitimarse enlazando con un antecesor prestigioso.
El eje del templo apunta hacia Karnak, al otro lado del río, con el que se conectaba en la fiesta anual del Valle, cuando la barca de Amón cruzaba el Nilo. La orientación también recoge la salida del sol en el solsticio de invierno sobre el santuario principal.
Las capillas laterales que casi todo el mundo se salta
La mayoría de los grupos sube, mira la fachada y baja. En los extremos de la segunda terraza hay dos capillas que están entre lo mejor conservado del recinto.
La capilla de Hathor, al sur, tiene columnas rematadas con el rostro de la diosa y orejas de vaca, y conserva color en techos y jambas. Hathor era la señora de la necrópolis tebana y aparece aquí amamantando a la propia Hatshepsut, una imagen de legitimación divina difícil de discutir.
La capilla de Anubis, al norte, es la que mejor conserva la pintura de todo el templo: azules, rojos y ocres sobre fondo claro, en un estado que sorprende después de haber visto el resto de las paredes lavadas por el sol. Ocupa unos minutos y es la fotografía que la gente recuerda.
En la terraza superior están el santuario principal excavado en la roca y las capillas solares al aire libre, con un altar orientado al este. El acceso a algunas zonas se abre y se cierra según los trabajos de conservación, así que conviene preguntar al llegar que está abierto ese día.
El escondrijo real que apareció al lado
A pocos cientos de metros del templo, en el mismo circo rocoso, se abrió en 1881 uno de los hallazgos más importantes de la egiptología: un pozo con más de cincuenta momias reales, entre ellas las de Seti I, Ramsés II y Tutmosis III.
No era una tumba. Era un escondite. Los sacerdotes del final del Imperio Nuevo, ante el saqueo sistemático del Valle de los Reyes, reunieron a sus reyes, los reenvolvieron, anotaron a mano en los vendajes que hacían y por que, y los ocultaron todos juntos. El hallazgo se produjo porque una familia local llevaba años vendiendo objetos que solo podían proceder de una tumba real.
Aquellas momias están hoy en El Cairo, pero el pozo está aquí, y saberlo cambia la manera de mirar el paisaje desde la terraza alta. Para organizar la orilla oeste sin agobios, mira nuestras excursiones en Luxor, y si te interesa la figura tras el edificio, tenemos una guía sobre Hatshepsut, la mujer que reinó como faraón.
A que hora ir y como fotografiarlo
El templo mira al este, de modo que a primera hora recibe el sol de frente y la fachada aparece iluminada de forma uniforme, con el acantilado todavía en sombra detrás. Es la mejor luz del día y coincide además con la temperatura más soportable, porque el circo rocoso concentra el calor y a media mañana la explanada quema de verdad.
Hay un detalle logístico que conviene saber: entre el aparcamiento y el templo hay un tramo largo en cuesta suave, sin sombra, que se puede hacer a pie o en un pequeño tren de visitantes. Con calor, con niños o con movilidad reducida, ese tren ahorra bastante energía para lo que viene después.
La fotografía más conocida es la frontal desde el final de la rampa de acceso, pero la que casi nadie hace es la contraria: desde la terraza superior mirando hacia el valle, con la rampa en primer plano y el verde del Nilo al fondo. Explica de un vistazo por que se eligió este sitio y no otro.
Un último apunte de recorrido: si vas a ver también el Valle de los Reyes el mismo día, hazlo antes que este templo. Las tumbas están bajo tierra y se agradecen con calor, mientras que Deir el Bahari se disfruta con la luz baja de primera hora o de última tarde.
Preguntas frecuentes sobre el Templo de Hatshepsut
¿Qué es el Templo de Hatshepsut?
¿Quién fue Hatshepsut?
¿Por qué es especial la arquitectura del templo?
¿Qué relieves se pueden ver?
¿Cuándo es mejor visitar el templo de Hatshepsut?
¿Cómo se visita el Templo de Hatshepsut?
Descubre el templo de la mujer que se hizo faraón
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