Cleopatra: la verdadera historia de la última reina de Egipto y su tumba
Cleopatra VII fue la última faraona de Egipto, que reinó desde Alejandría en el siglo I antes de nuestra era. Lejos de ser solo la seductora de la leyenda, fue una estratega brillante y políglota que se alió con Julio César y Marco Antonio para mantener a Egipto libre de Roma. Su derrota y su muerte pusieron fin a tres mil años de faraones y convirtieron a Egipto en una provincia romana.

Quién fue Cleopatra
Cleopatra VII fue la última soberana del Egipto de los faraones, y reinó entre los años 51 y 30 antes de nuestra era. Aunque gobernaba Egipto, no era de origen egipcio, sino griego: pertenecía a la dinastía de los Ptolomeos, fundada por uno de los generales de Alejandro Magno tras la conquista del país. Durante casi tres siglos, esa familia gobernó Egipto desde la espectacular ciudad de Alejandría sin apenas mezclarse con la población local.
Cleopatra rompió en parte con esa tradición: fue, según las fuentes, la primera de su dinastía que se molesto en aprender la lengua egipcia, y se dice que dominaba varios idiomas. Inteligente, culta y con una enorme habilidad política, supo presentarse a la vez como reina griega y como heredera de los faraones. Conocer su historia da una nueva dimensión a la visita de ciudades como Alejandría, que descubres en la guía de qué ver en Egipto.
César, Marco Antonio y la lucha por Egipto

El reinado de Cleopatra transcurrió bajo la sombra creciente de Roma, la gran potencia del momento, que amenazaba con engullir a Egipto. La reina entendió que la única forma de preservar la independencia de su país era aliarse con los hombres más poderosos de Roma, y eso es lo que hizo. Primero se gano el apoyo de Julio César, con quien tuvo un hijo, Cesarión; tras el asesinato de César, se alió con el general Marco Antonio.
Aquellas relaciones, mucho más políticas que románticas, le permitieron mantener el trono y la autonomía de Egipto durante años. La leyenda posterior las convirtió en grandes historias de amor, pero detrás había sobre todo una hábil jugada de poder de una reina que luchaba por la supervivencia de su reino frente al imperio más fuerte del mundo.
El fin de los faraones
La estrategia de Cleopatra acabó chocando con la ambición de Octavio, el futuro emperador Augusto, que veía en la pareja formada por la reina y Marco Antonio una amenaza. El enfrentamiento se decidió en el año 31 antes de nuestra era en la batalla naval de Accio, donde las fuerzas de Octavio derrotaron a las de Antonio y Cleopatra. Poco después, con Egipto perdido, ambos se quitaron la vida; la tradición cuenta que la reina murió por la mordedura de un áspid, una serpiente venenosa, aunque los historiadores aun lo debaten.
Su muerte tuvo una consecuencia enorme: con ella se extinguió la dinastía de los Ptolomeos y, sobre todo, terminaron casi tres mil años de Egipto gobernado por faraones. El país pasó a ser una simple provincia del Imperio romano. Cleopatra fue, por tanto, la última soberana de una de las civilizaciones más longevas de la historia, y su figura cierra el gran relato del antiguo Egipto.
Mito y realidad: dónde seguir su rastro
Pocas figuras de la historia han sido tan novelizadas como Cleopatra. El teatro, la pintura y el cine la han retratado una y otra vez como una seductora fatal, una imagen que viene en buena parte de la propaganda que Roma difundió tras su muerte. La Cleopatra real, sin embargo, fue ante todo una gobernante astuta, culta y valiente, que jugo sus cartas en un mundo dominado por hombres y por el poder de Roma.
De su Alejandría apenas queda nada en pie, porque buena parte de la ciudad antigua descansa hoy bajo las aguas o bajo la ciudad moderna, pero su atmósfera sigue viva en lugares como la biblioteca de Alejandría y las catacumbas de Kom el-Shoqafa. Recorrer Egipto siguiendo el rastro de sus grandes personajes es una de las formas más apasionantes de viajar, y la que más nos gusta proponer en nuestros paquetes a Egipto.

Qué sabemos realmente de su aspecto
La imagen popular viene del cine y no tiene base documental. Las fuentes contemporáneas fiables son escasas y apuntan en otra dirección.
Lo más cercano a un retrato auténtico son las monedas acuñadas durante su reinado, con su perfil y su nombre. En ellas aparece con nariz prominente y curva, mentón marcado y rasgos duros, en la línea del retrato helenístico de la época, que buscaba transmitir autoridad y no belleza. Hay quien sostiene que ese perfil se acentuó deliberadamente para proyectar fuerza en un contexto de guerra.
La descripción antigua más citada, escrita más de un siglo después, dice explícitamente que su belleza no era en sí misma incomparable, y atribuye su efecto a la conversación, a la voz y a una inteligencia poco común. Es casi lo contrario del tópico.
Conviene recordar además quien construyó su leyenda. Buena parte de lo que se contó sobre ella procede de la propaganda de sus enemigos en Roma, que necesitaban presentar la guerra como una amenaza oriental encarnada en una mujer seductora, y no como lo que fue: una guerra civil romana.
La gobernante, más allá del romance
Reducirla a sus dos relaciones romanas deja fuera casi todo lo interesante, porque fue una jefa de estado activa durante alrededor de dos décadas en circunstancias muy difíciles.
Heredó un reino endeudado, dependiente de Roma y con hambrunas por crecidas insuficientes. Gestiono el abastecimiento de grano, intervino la moneda para sostener las cuentas públicas y mantuvo la maquinaria administrativa ptolemaica en funcionamiento durante una guerra civil interna con su propio hermano.
Se implicó además en la vida religiosa egipcia de una forma que sus antecesores no habían tenido: participó en ceremonias del culto tradicional, se hizo representar como Isis y financió obra en templos del sur, donde su nombre y el de su hijo siguen tallados hoy.
Y hay un dato que la separa de toda su dinastía: fue, según las fuentes, la única de los Ptolomeos que aprendió la lengua egipcia. Los demás gobernaron Egipto durante casi tres siglos hablando solo griego. Se le atribuye además el dominio de otras varias lenguas de la región, lo que en términos diplomáticos era una ventaja enorme.
Dónde está la tumba de Cleopatra
No se sabe, y esa es una de las grandes cuestiones abiertas de la arqueología egipcia.
Las fuentes antiguas indican que fue enterrada junto a Marco Antonio en un mausoleo que ella misma había mandado construir en Alejandría, cerca del palacio. El problema es que esa parte de la ciudad está hoy bajo el agua o bajo la ciudad moderna, y que Alejandría ha sufrido terremotos, maremotos y quince siglos de reconstrucción encima.
Desde hace años hay una excavación en un templo ptolemaico a las afueras que ha planteado la hipótesis de un enterramiento fuera de la ciudad. Ha producido hallazgos interesantes, entre ellos monedas con su efigie, túneles y enterramientos de época, pero nada que identifique la tumba. Conviene tomarse con cautela los titulares periódicos que aparecen cada cierto tiempo: hasta hoy no hay confirmación.
También la ubicación de la tumba de Alejandro Magno, documentada en la misma ciudad, sigue sin encontrarse. Alejandría guarda dos de los enigmas más buscados del mundo antiguo y no ha soltado ninguno.
Dónde seguir su rastro durante el viaje
Aunque su tumba no aparezca, hay sitios concretos donde su presencia está documentada y se puede ver.
- El templo de Dendera, al norte de Luxor, conserva en su muro exterior un relieve de gran tamaño con ella y su hijo haciendo ofrendas. Es la representación egipcia más conocida de la reina.
- Alejandría, con las piezas recuperadas del fondo de la bahía y el yacimiento a las afueras donde continua la excavación.
- Los museos de El Cairo, con estatuaria, monedas y material ptolemaico del periodo.
- Los templos del sur, como Filae y Kom Ombo, que muestran el estilo ptolemaico en el que ella financió obra.
Dendera es, con diferencia, el que más impresiona, y además conserva techos con color original y un zodiaco famoso. Suele visitarse como excursión de medio día desde Luxor y muy poca gente lo incluye.
Si el periodo te interesa, tenemos guías sobre qué ver en Alejandría y sobre la Piedra de Rosetta, que es un documento ptolemaico de apenas siglo y medio antes de su reinado y explica muy bien como funcionaba aquel Egipto de dos lenguas.
Y una reflexión para cerrar. Cleopatra lleva dos mil años siendo contada por otros: primero por sus enemigos romanos, después por el teatro isabelino y por la opera, y en el último siglo por el cine. Casi nada de lo que el público general cree saber sobre ella procede de una fuente egipcia o de un documento de su reinado. Leerla como jefa de estado de un reino en crisis, y no como personaje romántico, no le quita interés: se lo multiplica.
Preguntas frecuentes sobre Cleopatra
¿Quién fue Cleopatra?
¿Era Cleopatra egipcia o griega?
¿Qué relación tuvo con Julio César y Marco Antonio?
¿Cómo murió Cleopatra?
¿Por qué es tan importante Cleopatra?
¿Dónde se puede seguir el rastro de Cleopatra?
¿Se ha encontrado la tumba de Cleopatra?
No. Las fuentes antiguas, como Plutarco, cuentan que fue enterrada junto a Marco Antonio en un mausoleo cerca del palacio real de Alejandría, en un barrio que hoy está en parte bajo el mar. La arqueóloga Kathleen Martínez lleva años excavando en Taposiris Magna, al oeste de la ciudad, con la hipótesis de que la pareja descanse allí, pero todavía no hay ninguna prueba concluyente.
¿En qué época de la historia de Egipto vivió Cleopatra?
Cleopatra VII vivió en el siglo I antes de nuestra era, al final del periodo ptolemaico, la dinastía de origen macedonio que gobernó Egipto tras la muerte de Alejandro Magno. Estaba más cerca en el tiempo de nosotros que de la construcción de las pirámides de Giza, y con su muerte Egipto pasó a ser una provincia de Roma.
¿Quién fue Cleopatra Selene II?
Cleopatra Selene II fue la hija de Cleopatra VII y Marco Antonio, gemela de Alejandro Helios. Tras la derrota y la muerte de sus padres se crió en Roma, en casa de Octavia, y después se casó con Juba II, con quien reinó en Mauritania, en el norte de África. Es la única de los hijos de Cleopatra que llegó a ser reina.
¿Tutankamón y Cleopatra vivieron en la misma época?
No, los separan unos 1,300 años. Tutankamón reinó hacia el 1330 a. C., en el Imperio Nuevo, mientras que Cleopatra VII murió en el 30 a. C., al final de la dinastía ptolemaica. Para que te hagas una idea, Cleopatra vivió más cerca de nuestra época que de la construcción de la Gran Pirámide.
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