Dendera y Abydos son dos de los templos mejor conservados de Egipto y están al norte de Luxor, fuera del circuito clásico. Dendera, dedicado a la diosa Hathor, tiene techos astronómicos con su color original y el famoso zodiaco; Abydos guarda el templo de Seti I, con los relieves más finos del país y la lista de reyes. Se visitan juntos en una excursión de día completo desde Luxor, de unas diez horas.

La mayoría de los viajeros que llegan a Luxor dedican su tiempo a Karnak, el templo de Luxor y el Valle de los Reyes, y hacen bien: son imprescindibles. Pero a pocas horas por carretera, siguiendo el Nilo hacia el norte, hay dos templos que muchos egiptólogos ponen entre sus favoritos y que reciben una fracción de sus visitantes. Entrar en la sala hipóstila de Dendera y levantar la vista hacia su techo azul, o recorrer en silencio las capillas pintadas de Abydos, es ver el antiguo Egipto casi como lo vieron sus sacerdotes.
En esta guía te contamos qué hace especial a cada templo, qué no te puedes perder dentro de ellos, cómo se organiza la excursión desde Luxor y para quién merece la pena dedicarle un día del viaje.
Dendera está en la orilla oeste del Nilo, frente a la ciudad de Qena, a unos setenta kilómetros al norte de Luxor. Fue durante milenios el gran santuario de Hathor, la diosa de la alegría, la música, el amor y la maternidad, a la que se representaba con rostro de mujer y orejas de vaca. El lugar es muy antiguo, pero el templo que ves hoy es de época tardía: se empezó a construir en el siglo I a. C., bajo los últimos Ptolomeos, y lo terminaron los emperadores romanos. Por eso está casi completo, con el techo, las escaleras y las capillas en su sitio.
Lo primero que impresiona es la gran sala de entrada, con veinticuatro columnas coronadas por el rostro de Hathor. Pero lo que deja sin palabras es el techo: un cielo pintado en azul intenso, recorrido por la diosa Nut, que se traga el sol cada tarde y lo da a luz cada mañana, por las horas del día y de la noche, las constelaciones y los decanos, los grupos de estrellas con que los egipcios medían el tiempo. Tras su limpieza, los colores han recuperado una viveza que muy pocos templos conservan. Si te interesa cómo medían los egipcios el año, lo explicamos en el calendario del antiguo Egipto.
En una de las capillas de la azotea, dedicadas a Osiris, estaba el célebre zodiaco circular de Dendera, uno de los mapas del cielo más completos de la antigüedad, con los signos del zodiaco que los egipcios adoptaron de la astronomía griega y babilónica mezclados con sus propias constelaciones. El original fue arrancado en el siglo XIX y hoy está en el Museo del Louvre, en París; en su lugar hay una copia fiel. Subir a la azotea por las escaleras decoradas con la procesión de los sacerdotes, que llevaban la estatua de la diosa al tejado para que la tocara el sol del año nuevo, es parte de la visita.

En la pared exterior del fondo del templo hay uno de los pocos relieves que representan a Cleopatra VII: aparece junto a su hijo Cesarión, el hijo de Julio César, haciendo ofrendas a los dioses. Está tallada al estilo egipcio tradicional, como una reina faraónica más, y no con los rasgos de las monedas griegas, lo que dice mucho de cómo querían presentarse los Ptolomeos ante sus súbditos egipcios.
Bajo el templo hay criptas estrechas donde se guardaban los objetos sagrados, con relieves de una conservación extraordinaria. En una de ellas hay una escena que en internet se presenta a menudo como una bombilla antigua. Los egiptólogos la leen de otra manera, y con los textos que la acompañan: es una flor de loto de la que surge una serpiente, una imagen del mito de la creación. Vale la pena verla con un guía que te lea las inscripciones.
Abydos está más al norte, a unos ciento setenta kilómetros de Luxor, en el borde del desierto occidental. Fue uno de los lugares más sagrados de Egipto: aquí se enterraron los primeros reyes del país, hace más de cinco mil años, y aquí se creía que estaba la tumba de Osiris, el dios de los muertos. Durante siglos, los egipcios peregrinaron a Abydos y quisieron dejar su huella junto al dios, con estelas, capillas o, al menos, su nombre. Te contamos quién era Osiris y su historia en mitología egipcia.
La joya de Abydos es el templo que mandó construir el faraón Seti I, padre de Ramsés II, hacia el 1290 a. C. Es un templo diferente a todos: en lugar de un santuario tiene siete capillas en fila, dedicadas a Osiris, Isis, Horus, Amón, Ra-Horajti, Ptah y al propio rey divinizado. Sus relieves en bajorrelieve, tallados en piedra caliza fina y muchos con su pintura original, se consideran los más delicados de todo Egipto. Quien haya visto antes los grandes templos de Luxor nota enseguida la diferencia de calidad.
En un corredor del templo, Seti I y el joven Ramsés aparecen haciendo ofrendas ante una lista de setenta y seis cartuchos: los nombres de los reyes que los precedieron, desde Menes, el unificador de Egipto, hasta el propio Seti. Es una de las fuentes más importantes para ordenar la historia de Egipto, aunque tiene omisiones significativas: faltan los reyes que Seti consideraba ilegítimos, como Hatshepsut, Akhenatón o Tutankamón. Explicamos la sucesión completa en faraones de Egipto.
En una viga de la sala hipóstila hay una inscripción famosa en internet porque algunos signos parecen un helicóptero o un submarino. La explicación es conocida desde hace tiempo: los títulos de Seti I se tallaron primero y después se rellenaron con yeso y se tallaron encima los de Ramsés II. Con los siglos el yeso se cayó y los dos textos superpuestos crearon esas formas. Es un buen ejemplo de cómo leer los jeroglíficos con contexto.
Detrás del templo hay una construcción enigmática, hundida por debajo del nivel del suelo: el Osireion, una especie de cenotafio de Osiris hecho con enormes pilares de granito, que evoca la colina primordial rodeada de agua. Hoy suele estar parcialmente inundado por el nivel freático, lo que refuerza su aire misterioso.

Una curiosidad que muchos viajeros disfrutan: en el siglo XX vivió en Abydos Dorothy Eady, una inglesa conocida como Omm Sety, convencida de haber sido sacerdotisa en este templo en una vida anterior. Trabajó durante años con los arqueólogos del lugar, que valoraban su conocimiento del templo, y está enterrada en Abydos.
La forma habitual de visitarlos es en una excursión privada de día completo desde Luxor, con coche, conductor y guía egiptólogo. Se sale temprano por la mañana y se va primero a Abydos, el más lejano, para llegar con menos calor y menos gente; después se vuelve hacia el sur parando en Dendera por la tarde, cuando la luz es más suave. Entre los traslados y las dos visitas son unas diez horas, con una parada para comer por el camino.
La organizamos a medida dentro de tu programa en Luxor, junto al resto de salidas que tienes en excursiones en Luxor. Si todavía estás decidiendo qué ver en la ciudad, empieza por qué ver en Luxor.
No se trata de elegir entre unos y otros, sino de entender qué aporta cada uno. Karnak impresiona por su escala y por dos mil años de ampliaciones; el templo de Luxor, por su eje y su iluminación nocturna. Dendera ofrece algo que no tienen: un templo casi completo, con techos y color, donde es fácil imaginar cómo funcionaba por dentro. Abydos, por su parte, tiene la mejor talla en relieve de Egipto y un ambiente de lugar sagrado que no se ha perdido. Por eso ambos aparecen en nuestra selección de los 10 templos imprescindibles de Egipto, y encajan muy bien en un viaje de Egipto fuera de lo típico.
Para situar ambos templos en la historia completa del país, del Imperio Antiguo a los romanos, tienes nuestra guía del antiguo Egipto, y para conocer a Hathor, Osiris y el resto de divinidades que verás en sus muros, dioses egipcios.
Al norte de Luxor, en el valle del Nilo. Dendera está frente a la ciudad de Qena, a unos setenta kilómetros de Luxor, y Abydos a unos ciento setenta kilómetros, en el borde del desierto occidental. Se visitan juntos en una excursión de día completo desde Luxor.
Unas diez horas en total, con los traslados por carretera, las dos visitas y una parada para comer. Lo habitual es salir temprano, ver primero Abydos y dejar Dendera para la tarde.
Un relieve circular que representa el cielo, con los signos del zodiaco y las constelaciones egipcias, tallado en el techo de una capilla de la azotea del templo de Hathor. El original está en el Museo del Louvre desde el siglo XIX; en Dendera se ve una copia en su lugar original.
Un relieve del templo de Seti I con setenta y seis cartuchos reales, desde Menes hasta Seti I, ante los que el rey y su hijo Ramsés hacen ofrendas. Es una fuente clave para la cronología de Egipto, aunque omite a los reyes considerados ilegítimos, como Hatshepsut o Akhenatón.
Sí. En el muro exterior trasero del templo aparece Cleopatra VII con su hijo Cesarión haciendo ofrendas a los dioses, representada al estilo tradicional egipcio. Es una de las pocas imágenes de la reina que se conservan en un templo.
Mucho, sobre todo si ya conoces lo básico de Luxor o prefieres templos tranquilos. Dendera tiene el color mejor conservado de Egipto y Abydos los relieves más finos. Es un día largo, pero para los amantes de la historia suele ser uno de los mejores del viaje.
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