La Esfinge de Giza

La Esfinge de Giza: La Historia y el Misterio del Guardián de las Pirámides

La Gran Esfinge de Giza es una colosal estatua de caliza con cuerpo de león y cabeza de faraón, de unos 73 metros de largo y 20 de alto, la mayor escultura monolítica del mundo. Fue tallada en la propia roca hace unos 4.500 años, casi con seguridad bajo el faraón Kefrén, cuyo rostro luce, y vigila las pirámides. Al contrario que la leyenda, su nariz no la rompió Napoleón, y en origen estaba pintada y lucia una barba ceremonial.

Pregunta por la Esfinge de Giza

La Gran Esfinge de Giza con la Gran Pirámide elevándose justo detrás bajo un cielo azul, la imagen más iconica de Egipto

Qué es la Gran Esfinge

La Gran Esfinge de Giza es uno de los monumentos más reconocibles del planeta: una figura mitológica con cuerpo de león, símbolo de fuerza y poder real, y cabeza humana que representa a un faraón. Se levanta en la meseta de Giza, a las afueras de El Cairo, justo delante de las grandes pirámides, a las que parece custodiar desde hace milenios. Con sus aproximadamente 73 metros de largo y 20 de alto, es la mayor estatua monolítica del mundo.

Lo más asombroso es como se hizo: no se construyó con bloques, como las pirámides, sino que se esculpió directamente en un único afloramiento de roca caliza natural, excavando la cantera a su alrededor hasta dejar la figura tallada en la piedra viva. Es, por tanto, una sola pieza colosal de roca. Forma un conjunto indivisible con las pirámides de Giza, y se visita siempre junto a ellas.

Quién la construyó y cómo era en origen

La opinión mayoritaria de los egiptólogos atribuye la Esfinge al faraón Kefrén, de la cuarta dinastía, hacia el año 2500 antes de nuestra era, el mismo que mandó levantar la segunda gran pirámide de Giza, que se alza justo detrás. Se cree que el rostro de la Esfinge es un retrato idealizado del propio Kefrén, lo que la convierte en una de las imágenes más antiguas de un gobernante egipcio.

Quien la imagina como hoy, de piedra desnuda, se sorprende al saber cómo era en su origen. La Esfinge estuvo pintada con colores vivos: aún se conservan restos de pigmento rojo en la cara, y el tocado y otras partes lucian también color. Además, llevaba una barba ceremonial postiza, de la que se guardan fragmentos en museos, y en la frente una cobra real, el uraeus. Verla en su esplendor original debió de ser una imagen deslumbrante, muy lejos de la ruina serena de hoy.

Quiero ver la Esfinge y las pirámides

El misterio de la nariz: no fue Napoleón

La pregunta que todo el mundo hace ante la Esfinge es que pasó con su nariz. La leyenda más extendida culpa a los soldados de Napoleón, que supuestamente la habrían usado como blanco de cañón durante la campaña de Egipto. Es una historia muy repetida, pero es falsa: existen dibujos de la Esfinge ya sin nariz hechos décadas antes de que Napoleón pisara Egipto, así que no pudo ser obra de sus tropas.

Las fuentes históricas apuntan a otra explicación. El historiador árabe medieval al-Maqrizi recogió que, en el siglo XIV, un fanático religioso dañino el rostro de la Esfinge por considerarla un ídolo, y fue castigado por ello. Sea exacta o no en sus detalles, esta versión sitúa la perdida de la nariz siglos antes de Napoleón. Es un buen ejemplo de como conviene desconfiar de las leyendas turísticas y quedarse con lo que dicen las fuentes.

La Estela del Sueño, la arena y cómo visitarla

Entre las patas de la Esfinge se conserva la llamada Estela del Sueño, una losa de granito que mandó colocar el faraón Tutmosis IV. En ella se cuenta que, siendo príncipe, se durmió a la sombra de la Esfinge, entonces enterrada en arena hasta el cuello, y que esta se le apareció en sueños prometiéndole el trono de Egipto si la liberaba de la arena. El hizo despejar el monumento, y la estela conmemora aquel pacto. Durante buena parte de su historia, en efecto, la Esfinge estuvo sepultada por la arena del desierto, lo que ayudo a conservarla.

La Esfinge se visita en la meseta de Giza, en el mismo recinto que las pirámides, a las afueras de El Cairo. No se puede subir a ella, pero hay una zona habilitada para verla de cerca y fotografiarla con las pirámides al fondo. Muchos viajeros completan la visita con el espectáculo nocturno de luz y sonido. Nosotros la incluimos en nuestras excursiones por El Cairo y en los paquetes a Egipto, con guía que separa la historia real de las leyendas.

Quiero esta excursión a Giza

Gran esfinge de giza en Egipto

La cabeza de la Gran Esfinge de Giza vista de perfil de cerca

Cómo era en origen: color, barba y tocado

La imagen que tenemos de la Esfinge, piedra desnuda del color de la arena, no es la que vio nadie en la antigüedad. Estaba pintada.

Quedan restos de pigmento en zonas protegidas del rostro y del tocado que permiten reconstruirlo con bastante seguridad: la cara iba en rojo, el color convencional de la piel masculina en el arte egipcio, y el paño de cabeza en bandas alternas de azul y amarillo, imitando el nemes real. El cuerpo probablemente también llevaba color.

Tenía además una barba postiza ceremonial, trenzada, del tipo que llevan las estatuas reales. No se conserva en su sitio: se desprendió en algún momento y hay fragmentos repartidos entre museos, incluido uno de tamaño considerable en Londres. Existe discusión sobre si la barba es original o un añadido posterior del Imperio Nuevo, porque la forma de las trenzas encaja mejor con esa época.

Y llevaba una cobra en la frente, el ureo real, del que queda la huella del anclaje. Perdido eso, perdido el color y perdida la nariz, lo que se ve hoy es un fragmento descolorido de lo que fue una estatua policromada y brillante.

El culto: la Esfinge tuvo sus propios fieles

Un aspecto que casi nunca se cuenta: durante el Imperio Nuevo, mil años después de que se tallara, la Esfinge se convirtió en objeto de un culto activo con nombre propio.

Para entonces nadie recordaba con certeza quien la había construido, y se la identifico con una divinidad solar a la que se dirigían peticiones. Se levantó un pequeño templo de ladrillo entre sus patas y en la zona aparecieron centenares de estelas votivas dejadas por particulares, muchas con orejas talladas, que era la forma de pedir al dios que escuchara.

Esas estelas son una fuente extraordinaria porque son peticiones de gente corriente, no textos reales: se pide salud, hijos, protección en un viaje. Es religión popular, y muestra que el monumento tuvo una segunda vida completamente distinta de su función original.

La estela que un faraón colocó entre sus patas pertenece a ese mismo momento, y su contenido, un rey que promete desenterrarla a cambio del trono, encaja en la lógica de esa relación de favores.

Enterrada casi todo el tiempo

Hay un dato que reordena la percepción del monumento: durante la mayor parte de sus milenios de existencia, la Esfinge ha estado sepultada en arena hasta el cuello.

El foso en el que está tallada actúa como trampa de arena. Sin mantenimiento continuo se llena en cuestión de décadas, y solo la cabeza, que sobresale del nivel de la meseta, queda a la vista.

Se conocen al menos tres grandes campañas de desenterramiento a lo largo de la historia: una en el Imperio Nuevo, otra en época romana y la definitiva ya en el siglo veinte, que es la que dejó el cuerpo completo a la vista de forma permanente. Los grabados y las primeras fotografías de viajeros europeos la muestran precisamente así, una cabeza emergiendo de una duna.

Esto tiene dos consecuencias. La primera, paradójica, es que la arena la protegió: el cuerpo se conserva mejor de lo que cabría esperar precisamente porque estuvo enterrado. La segunda es que ahora, expuesto de forma continua, se degrada más rápido, y por eso el monumento está bajo vigilancia y mantenimiento constantes.

Qué hay debajo y a los lados

Alrededor del monumento hay estructuras que casi nadie mira y que forman parte del mismo conjunto.

  • El templo de la Esfinge, delante, construido con bloques de caliza de tamaño enorme extraídos del propio foso. La piedra que se retiró para liberar el cuerpo se uso para levantarlo, lo que ata las dos obras a la misma campaña.
  • El templo del valle contiguo, revestido de granito de Asuán y con un pavimento de alabastro, uno de los espacios mejor conservados del Reino Antiguo en toda la meseta.
  • La calzada procesional que sube desde ahí hacia la pirámide, todavía reconocible.
  • Cavidades y pozos en el cuerpo y alrededor, documentados y explorados, que han alimentado la leyenda de cámaras secretas y que corresponden a sondeos antiguos y modernos.

Ver los dos templos antes de mirar la Esfinge cambia por completo la lectura: deja de ser una estatua aislada y se convierte en la pieza central de un complejo funerario con su propio acceso, su templo y su calzada.

Si te interesa el debate sobre su antigüedad, la erosión y las supuestas cámaras, lo tratamos en detalle en los misterios de la Esfinge. Para el resto de la meseta y cómo organizar la visita, mira las pirámides de Giza, y la parte técnica en cómo se construyeron las pirámides.

Preguntas frecuentes sobre la Esfinge de Giza

¿Qué es la Esfinge de Giza?
Es una colosal estatua de caliza con cuerpo de león y cabeza de faraón, de unos 73 metros de largo y 20 de alto, la mayor escultura monolítica del mundo. Se alza en la meseta de Giza, delante de las pirámides, talladas en la propia roca hace unos 4.500 años.
¿Quién construyó la Esfinge?
La opinión mayoritaria la atribuye al faraón Kefrén, de la cuarta dinastía, hacia el año 2500 antes de nuestra era, el mismo que levantó la segunda gran pirámide de Giza. Se cree que el rostro de la Esfinge es un retrato idealizado del propio Kefrén.
¿Cómo era la Esfinge originalmente?
En origen estaba pintada con colores vivos, y aún se conservan restos de pigmento rojo en la cara. Además lucia una barba ceremonial postiza, de la que hay fragmentos en museos, y una cobra real en la frente. Verla en su esplendor debió de ser una imagen deslumbrante.
¿Es verdad que Napoleón rompió la nariz de la Esfinge?
No, es una leyenda falsa. Existen dibujos de la Esfinge ya sin nariz hechos décadas antes de que Napoleón llegará a Egipto. Las fuentes apuntan a que el rostro fue dañado en el siglo XIV por un fanático religioso, según recogió el historiador árabe al-Maqrizi.
¿Qué es la Estela del Sueño?
Es una losa de granito entre las patas de la Esfinge, colocada por el faraón Tutmosis IV. Cuenta que, siendo príncipe, soñó que la Esfinge le prometía el trono si la liberaba de la arena que la enterraba. El despejo el monumento, y la estela conmemora aquel pacto.
¿Se puede subir a la Esfinge?
No, no se permite subir a ella para protegerla. Hay una zona habilitada para verla de cerca y fotografiarla con las pirámides al fondo. Se visita en la meseta de Giza, en el mismo recinto que las pirámides, y muchos viajeros completan la visita con el espectáculo nocturno de luz y sonido.
¿Qué diferencia hay entre la esfinge egipcia y la esfinge griega?

La esfinge egipcia es un guardián: un león tumbado con cabeza humana, casi siempre la del rey, que protege templos y tumbas. La esfinge griega es un monstruo con cuerpo de león, alas y rostro de mujer, famosa por el enigma que planteaba a los viajeros en el mito de Edipo. Comparten el nombre y el cuerpo de león, pero no el significado.

¿Qué es una esfinge?

Una esfinge es una figura con cuerpo de león y cabeza humana, casi siempre la del faraón, que en el antiguo Egipto simbolizaba la fuerza y la protección del rey. Hubo cientos de esfinges egipcias, como las de la avenida que une Karnak con el templo de Luxor, pero la más grande y antigua es la Gran Esfinge de Giza.

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Panorámica de la meseta de Giza con la Gran Esfinge a la izquierda y las pirámides de Kefrén y Keops al fondo