La Alta Presa de Asuán: Historia, Visita y el Lago Nasser
La Alta Presa de Asuán, construida en los años sesenta, es una de las grandes obras de ingeniería del Egipto moderno. Doméstico las crecidas del Nilo, genera electricidad y creó el inmenso lago Nasser. Esa misma subida de las aguas obligó al famoso rescate de Abu Simbel y Filae. Es una visita habitual e interesante en cualquier parada en Asuán, donde la historia milenaria se cruza con la del Egipto del siglo XX.

Qué es la Alta Presa y por qué se construyó
Durante milenios, la vida de Egipto dependió de las crecidas anuales del Nilo: si eran buenas, había cosecha; si fallaban, llegaba el hambre. La Alta Presa de Asuán, levantada entre 1960 y 1970, puso fin a esa incertidumbre. Es una mole colosal que cierra el Nilo en el sur del país, capaz de almacenar el agua de varios años, regular las crecidas, garantizar el riego y generar gran parte de la electricidad de Egipto en sus turbinas. Fue el gran proyecto del Egipto moderno, un símbolo de su independencia y su modernización.
No hay que confundirla con la presa antigua de Asuán, más pequeña y construida por los británicos a principios del siglo veinte, que esta aguas abajo. La Alta Presa es la grande, la que de verdad transformó el país. Forma parte casi siempre del programa de visitas de Asuán, como vemos en la guía de qué ver en Asuán.
El lago Nasser y el rescate de los templos
La gran consecuencia de la presa fue la formación del lago Nasser, uno de los mayores embalses artificiales del mundo, que se extiende cientos de kilómetros hacia el sur hasta Sudán. Su creación tuvo un coste enorme: bajo sus aguas quedó sepultada buena parte de la antigua Nubia, con sus pueblos y sus templos. Esto desencadenó una de las operaciones de salvamento patrimonial más impresionantes de la historia.
Coordinada por la UNESCO, una campaña internacional desmontó piedra a piedra y trasladó a terreno más alto templos enteros que de otro modo habrían desaparecido, entre ellos los colosales Abu Simbel y el bellísimo Filae. Hoy puedes navegar entre esos templos rescatados en un crucero por el lago Nasser. Es justo esa doble cara, la del avance moderno y la del rescate del pasado, lo que hace tan fascinante la historia de la presa. No conviene olvidar tampoco su lado humano: la construcción obligó a reubicar a buena parte de la población nubia, que perdió sus tierras ancestrales.
Qué ver en la visita

La visita a la Alta Presa es más breve y panorámica que la de un templo, pero merece la pena por lo que representa. Desde lo alto de la presa se disfrutan unas vistas impresionantes: a un lado, el inmenso lago Nasser perdiéndose en el horizonte; al otro, el Nilo continuando su curso hacia el norte. La escala de la obra, de varios kilómetros de longitud, impresiona de cerca.
En uno de sus extremos se alza un monumento en forma de flor de loto que conmemora la cooperación entre Egipto y la Unión Soviética, que financió y ayudó a construir la presa. La visita suele combinarse con otros puntos cercanos de Asuán, como el templo de Filae, al que se llega justo desde la zona de la presa, y el obelisco inacabado. Es una parada que aporta una capa distinta, la del Egipto contemporáneo, a un viaje dominado por los faraones.
Cómo visitarla y cuando
La Alta Presa está a las afueras de Asuán y se visita cómodamente con guía y transporte, casi siempre dentro del programa de la ciudad, junto a Filae y el obelisco inacabado. Si llegas a Asuán en un crucero por el Nilo, suele ir incluida en las visitas de la parada. La visita en si es corta, de modo que no requiere reservar un día entero para ella, sino encajarla en el conjunto de Asuán.
Como toda Asuán, en el sur profundo de Egipto, lo ideal es visitarla entre octubre y abril, cuando el clima es agradable, ya que en verano el calor aprieta de lo lindo. Nosotros la incluimos a medida en los itinerarios por el sur, dentro de nuestros paquetes a Egipto y de la parada de Asuán del crucero por el Nilo. Para más ideas de la zona, mira qué hacer en Asuán.

La obra: por qué es tan grande
Las cifras se citan mucho y el dato que de verdad explica la escala es otro: no es una presa de hormigón sino un terraplén, un dique de materiales sueltos con núcleo impermeable, y por eso su volumen es enorme comparado con presas de altura similar.
Se eligió ese tipo por el terreno y por los materiales disponibles. Un dique de escollera se construye con roca y arena de la propia zona, tolera bien los asentamientos y no exige el volumen de cemento ni la precisión de una presa de bóveda.
La contrapartida es la anchura. La base ocupa cientos de metros en el sentido del río, de modo que la carretera que la cruza no atraviesa un muro estrecho sino una loma artificial. Esa es la razón de que al recorrerla no se tenga la sensación de estar sobre una presa.
La obra ocupo alrededor de una década, con asistencia técnica soviética, y se levantó aguas arriba de una presa anterior británica de finales del siglo diecinueve, que sigue en pie y que se ve durante la visita. Confundirlas es el error más común: son dos obras distintas separadas por varios kilómetros y por medio siglo.
El lago: un mar interior en mitad del desierto
El embalse es uno de los mayores lagos artificiales del mundo y se extiende cientos de kilómetros hacia el sur, cruzando la frontera. La parte egipcia y la sudanesa reciben nombres distintos.
Su tamaño crea efectos que no estaban previstos del todo. La evaporación en superficie es enorme por la latitud y el clima, y supone una perdida de agua considerable. Ha aparecido además un microclima local, con más humedad relativa en la zona inmediata.
El lago tiene su propia pesca, con una industria activa, y una fauna asociada qué incluye cocodrilos del Nilo, que quedaron confinados aguas arriba de la presa y que ya no habitan el tramo turístico del río.
Existe la posibilidad de navegarlo en cruceros que recorren los templos nubios rescatados y que llegan hasta Abu Simbel. Es una fórmula muy poco conocida, con pocas salidas, y da acceso a monumentos que por carretera casi nadie visita.
En la orilla, cerca de la presa, esta el monumento conmemorativo con forma de flor de loto, con mirador, que es donde se detienen la mayoría de las visitas.
Lo que se gano y lo que costo
Es una obra que sigue discutiéndose, y merece la pena tener los dos lados porque la visita se entiende mejor.
Lo que gano el país: control total sobre la crecida, con el fin de las inundaciones destructivas y de las sequías catastróficas; una fuente de energía eléctrica a gran escala en un momento de industrialización; y riego permanente, que permitió más de una cosecha al año y la puesta en cultivo de tierra nueva.
Lo que costo: el limo, que ahora queda retenido en el embalse y que durante milenios fertilizó los campos cada año, con la consiguiente dependencia del fertilizante químico; la erosión del delta, que ya no se repone con sedimento; el aumento de la salinidad en las tierras bajas; y el desplazamiento de decenas de miles de nubios de sus pueblos, que fueron reasentados lejos de su territorio.
A eso se sumo el riesgo patrimonial, que dio lugar a la campaña internacional de rescate de los templos, y que es la parte de la historia que más se cuenta.
Ninguna de las dos columnas anula a la otra. El país que existe hoy depende de esta obra, y las perdidas fueron reales.
Práctico: qué se ve realmente
Conviene ajustar la expectativa, porque es la parada del circuito de Asuán que más decepciona a quien llega esperando un espectáculo visual.
- Es una visita corta, de veinte a treinta minutos. Se accede a un tramo de la coronación y al mirador del monumento.
- No se ve una pared de hormigón. Al ser un dique de escollera, lo que se percibe es una carretera ancha con agua a un lado y el río mucho más abajo al otro.
- La fotografía esta restringida en determinadas direcciones por tratarse de infraestructura estratégica. Hay control de acceso.
- Se encadena de forma natural con el templo de la isla y con la cantera del obelisco, que están en la misma dirección.
El valor de la parada es de comprensión, no de espectáculo: entender qué se está viendo la obra que cambió la relación entre Egipto y su río después de cinco mil años de crecidas.
Lo que la presa cambió río abajo lo contamos en el río Nilo, y los templos que hubo que mover en qué ver en Asuán y Abu Simbel. Para el resto de la ciudad, excursiones en Asuán.
Preguntas frecuentes sobre la presa de Asuán
¿Qué es la Alta Presa de Asuán?
¿Qué creó la presa de Asuán?
¿Por qué se rescataron los templos al construir la presa?
¿Qué diferencia hay entre la Alta Presa y la presa antigua de Asuán?
¿Merece la pena visitar la presa de Asuán?
¿Cómo se visita la presa de Asuán?
El Egipto moderno y el rescate del pasado en Asuán
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