Qué Ver en Asuán: Los Monumentos Imprescindibles
Los grandes monumentos de Asuán son el templo de Filae, dedicado a la diosa Isis y rescatado de las aguas; la gran presa que creó el lago Nasser; el obelisco inacabado en sus canteras de granito; el excelente Museo Nubio; y el templo de Kalabsha. A esto se suman la isla Elefantina y la cercana Abu Simbel. Aquí los vemos uno a uno; para las experiencias y cómo organizar la visita, tienes la guía de qué hacer en Asuán.

Los grandes templos de Asuán
La joya monumental de Asuán es el templo de Filae, uno de los más bellos de Egipto. Dedicado a la diosa Isis, fue el último bastión de la religión del antiguo Egipto, en uso hasta época romana. Su historia moderna es tan fascinante como la antigua: amenazado por las aguas tras la construcción de la presa, fue desmontado piedra a piedra y reconstruido en la isla de Agilkia, donde hoy se visita llegando en barca. Verlo emerger del Nilo es una imagen inolvidable.
Otro templo rescatado de las aguas es Kalabsha, un imponente conjunto de época ptolemaica y romana dedicado al dios nubio Mandulis, reubicado cerca de la gran presa. Ambos templos comparten esa doble emoción: la del arte antiguo y la de la gran operación internacional que los salvo. Para la cara más viva y experiencial de la ciudad, tienes la guía de qué hacer en Asuán.
La ingeniería: las presas y el obelisco
Asuán no es solo templos: aquí se cuenta también la historia de la ingeniería egipcia, antigua y moderna. Estos son sus hitos.
La Alta Presa
La gran presa de Asuán, construida en los años sesenta, que creó el inmenso lago Nasser y cambió para siempre el Egipto moderno controlando las crecidas del Nilo.
La presa antigua
La primera presa de Asuán, de principios del siglo XX, sigue en pie aguas abajo y forma parte del paisaje hidráulico de la zona.
El obelisco inacabado
En las canteras de granito yace tumbado el mayor obelisco jamás tallado, abandonado al agrietarse. Una lección impresionante sobre como trabajaban la piedra los antiguos egipcios.
El obelisco inacabado es, para muchos, una de las visitas más reveladoras de Asuán: permite imaginar el colosal esfuerzo que había detrás de cada monumento egipcio, y ver las marcas del trabajo interrumpido hace más de tres mil años.
Museos, islas y rincones
Asuán guarda más tesoros que merecen una parada. El Museo Nubio es una visita imprescindible y a menudo olvidada: cuenta con maestría la historia y la cultura de Nubia, esa región milenaria que el lago Nasser cubrió en parte, y ayuda a entender la identidad propia del sur de Egipto. Es uno de los mejores museos del país.
En medio del Nilo, la isla Elefantina conserva ruinas de la antigua ciudad de Abu, un templo, un nilómetro para medir las crecidas y un pequeño museo. En la orilla oeste se pueden ver las Tumbas de los Nobles excavadas en la roca, el Mausoleo del Aga Khan y el Monasterio de San Simeon. Muchos de estos rincones se descubren navegando, una de las experiencias que detallamos en qué hacer en Asuán. Para añadir más visitas, mira las excursiones por Egipto.
Abu Simbel y como verlo todo
No se puede hablar de los monumentos de la zona de Asuán sin mencionar Abu Simbel, los colosales templos de Ramsés II y Nefertari en el extremo sur, a unas tres horas por carretera o un vuelo corto. Aunque queda lejos de la ciudad, es una de las visitas más espectaculares de todo Egipto y se organiza fácilmente desde Asuán. Una forma preciosa de llegar es navegando, a bordo de un crucero por el lago Nasser.
La mayoría de los monumentos principales de Asuán (Filae, la presa, el obelisco) se ven cómodamente en uno o dos días, y suelen estar incluidos en la parada de un crucero por el Nilo. Lo ideal es contar con guía egiptólogo, que da contexto a cada piedra y a las historias de rescate, y transporte que enlace los sitios dispersos. Lo montamos a medida en nuestros paquetes a Egipto.

Filae: el templo que se cambió de isla
Es el monumento más fotografiado de Asuán y su historia reciente es tan interesante como la antigua.
El templo estaba en la isla de Filae, que tras la construcción de la primera presa quedó inundada durante buena parte del año. Durante décadas se visitó en barca, remando entre los capiteles que asomaban del agua, y los relieves de la parte baja se fueron perdiendo por la inmersión continua.
Con el proyecto de la gran presa, la isla iba a quedar sumergida de forma permanente. La solución fue construir una ataguía alrededor, achicar el agua, desmontar el conjunto en decenas de miles de bloques numerados y volver a levantarlo en una isla vecina, más alta, cuyo perfil se remodeló para parecerse al original.
Ese es el templo que se visita hoy. Se llega en barca, lo que añade bastante a la experiencia, y conserva relieves ptolemaicos de gran calidad, un quiosco romano inacabado y grafitos griegos, coptos y de los primeros viajeros europeos.
Un detalle que casi nadie sabe mirar: en varios muros se ven las marcas y los números del despiece, todavía visibles en las juntas.
Los otros templos rescatados
Filae no fue el único salvado. Cerca de la presa se reagruparon varios monumentos trasladados desde la zona que quedó bajo el embalse, y forman un conjunto que prácticamente nadie visita.
Hay un templo de época romana de gran tamaño, uno de los mayores de la Nubia egipcia, con muros exteriores casi completos y capiteles muy trabajados. Junto a el, una capilla pequeña excavada en la roca con relieves de campaña militar y escenas de tributo, con parte del color conservado.
Y hay un quiosco de planta abierta, de columnas con capiteles florales, procedente de otro punto del valle inundado.
Están a poca distancia de la presa y se visitan en menos de una hora, casi siempre en soledad. Para quien tenga interés en la operación internacional de salvamento de los años sesenta, es el sitio donde mejor se entiende su escala: no fueron dos templos, fue una región entera desmontada y recolocada.
La orilla oeste de Asuán
Casi todo el turismo se queda en la orilla este y en las islas, y enfrente hay tres cosas que merecen el cruce.
- Las tumbas de los nobles, excavadas en el acantilado que domina el río. Son tumbas de gobernadores del sur, con inscripciones que narran expediciones comerciales hacia el interior de África. La subida es empinada y la vista desde arriba, sobre el Nilo y las islas, es la mejor de la ciudad.
- El monasterio copto del desierto, uno de los mejor conservados de Egipto, con muros de adobe todavía en pie a gran altura, celdas, iglesia y restos de pintura. Se llega caminando por la arena o a lomos de camello.
- El mausoleo sobre la ladera, de granito rosa, que corona la colina y que se ve desde toda la corniche.
Las tres se encadenan en una mañana. Conviene ir temprano: no hay sombra en ninguna de ellas y la arena reverbera.
Cómo repartir las visitas
Asuán tiene un problema de logística particular: los monumentos están repartidos entre el agua, la ciudad, la presa y el desierto, y el orden importa.
Bloque agua: Filae y las islas, que exigen barca y se agrupan de forma natural en una salida.
Bloque presa: la gran presa, los templos rescatados y la cantera del obelisco, todos en la misma dirección y encadenables en media jornada.
Bloque orilla oeste: tumbas, monasterio y mausoleo, otra media jornada.
Bloque Abu Simbel: jornada aparte, con salida de madrugada.
Con dos días completos se cubre lo esencial sin correr. Con uno hay que elegir dos bloques, y la combinación que más satisface suele ser agua más presa.
Si lo que buscas es que hacer más allá de los monumentos, la vida nubia, el río y el mercado están en qué hacer en Asuán.
Para las salidas ya montadas desde la ciudad, mira excursiones en Asuán. El templo que se trasladó a mayor escala está en Abu Simbel al amanecer, y la cantera que dio la piedra a medio país en el Obelisco Inacabado.
Un apunte final sobre la luz. Asuán está más al sur que ninguna otra parada del circuito clásico, y eso se nota: el sol cae más vertical, el granito reverbera y el contraste entre sol y sombra es más duro que en Luxor o en la capital. Para fotografiar los templos y las islas, las dos horas posteriores al amanecer y las dos anteriores al atardecer no son una preferencia estética, son prácticamente las únicas horas en que la piedra se lee bien.
Asuán desde el río: el crucero en dahabiya
Asuán es el punto de partida de la dahabiya de Asuán a Luxor en 3 noches, que sale los viernes, y el final del crucero en dahabiya de Luxor a Asuán, de 4 o 7 noches. Filae y Abu Simbel forman parte de los dos programas, con guía privado y entradas incluidas. Los tres barcos y sus precios están en nuestra guía del crucero en dahabiya por el Nilo.
Más guías de este tema
Estas guías completan esta página con temas concretos que suelen preguntarnos los viajeros:
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Asuán
¿Cuáles son los monumentos imprescindibles de Asuán?
¿Qué es el templo de Filae?
¿Qué es el obelisco inacabado de Asuán?
¿Merece la pena el Museo Nubio de Asuán?
¿Está Abu Simbel en Asuán?
¿Cuántos días se necesitan para ver los monumentos de Asuán?
Descubre los monumentos de Asuán con un buen guía
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Parte de la guía de
Destinos y Monumentos 56 guías
Esta guía forma parte de nuestro pilar de destinos y monumentos de Egipto. Explora los demás lugares imprescindibles:
- ▸Qué Ver en Alejandría: La Perla Mediterránea de Egipto
- ▸La Alta Presa de Asuán: Historia, Visita y el Lago Nasser
- ▸Qué Hacer en Asuán: Guía de la Joya del Sur de Egipto
- ▸La Biblioteca de Alejandría: de la Antigua a la Moderna
- ▸Catacumbas de Kom el-Shoqafa: La Joya Subterránea de Alejandría
- ▸La Ciudadela de Saladino: La Fortaleza que Domina El Cairo
- ▸Los Colosos de Memnón: Los Gigantes que Vigilan Luxor
- ▸Dahab, Egipto: Que Hacer en el Paraíso del Mar Rojo
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