Los Faraones del Antiguo Egipto: Los Reyes Dioses del Nilo
Los faraones eran los reyes del antiguo Egipto, considerados dioses vivientes que gobernaban como intermediarios entre los dioses y los hombres y mantenían el orden del mundo. Durante casi tres mil años y unas treinta dinastías levantaron pirámides y templos. Entre los más famosos están Keops, Hatshepsut, Akhenatón, Tutankamón, Ramsés II y Cleopatra.

Qué era un faraón
La palabra faraón procede del egipcio per-aa, que significa la gran casa, en referencia al palacio real, y acabó designando al propio rey. Pero un faraón era mucho más que un monarca: se le consideraba un dios viviente, la encarnación del dios Horus en la tierra, que al morir se convertía en Osiris. Era el puente entre el mundo de los dioses y el de los hombres, y su misión principal era mantener la maat, el orden, la verdad y la justicia que sostenían el universo.
Esa naturaleza divina le otorgaba un poder absoluto. El faraón era a la vez jefe del estado, sumo sacerdote, comandante del ejército, juez supremo y gran constructor. De su buen gobierno dependía, según creían los egipcios, que el Nilo creciera, que las cosechas fueran buenas y que el caos no se apoderara del mundo. Entender esto es la clave para comprender toda la civilización, como se descubre al recorrer el Valle de los Reyes.
Los símbolos del poder

A los faraones se les reconoce en el arte por una serie de símbolos inconfundibles. El más importante era la doble corona, llamada pschent, que unía la corona blanca del Alto Egipto, el sur, y la corona roja del Bajo Egipto, el norte, simbolizando el dominio sobre las dos tierras unidas. En la frente lucian el uraeus, una cobra erguida que escupía fuego contra los enemigos del rey.
En las manos sostenían el cayado y el flagelo, dos cetros cruzados sobre el pecho que representaban su papel de pastor y de proveedor de su pueblo. Solían llevar también el nemes, ese tocado de tela a rayas tan reconocible, como el de la máscara de Tutankamón, y una barba postiza ceremonial, larga y recta, símbolo de la realeza divina que llevaban incluso las mujeres que reinaron como faraón.
Los faraones más famosos

A lo largo de tres milenios reinaron decenas de faraones, pero algunos brillan con luz propia. Narmer fue, según la tradición, quien unificó el Alto y el Bajo Egipto hacia el año 3100 antes de nuestra era. Zoser levantó la primera pirámide, y Keops la Gran Pirámide de Giza. La reina Hatshepsut gobernó como faraón en una época de esplendor, y Akhenatón protagonizó una revolución religiosa al imponer un solo dios.
Tutankamón, un rey menor, se hizo mundialmente famoso por el descubrimiento de su tumba intacta. Ramsés II, llamado el Grande, reino más de sesenta años y cubrió el país de templos colosales como Abu Simbel. Y Cleopatra fue la última, la reina que cerró tres mil años de historia faraónica. Conocer sus vidas convierte cada monumento en un relato apasionante.
Tres mil años de faraones
Los historiadores agrupan a los faraones en unas treinta dinastías, repartidas a su vez en grandes etapas: el Imperio Antiguo, la época de las grandes pirámides; el Imperio Medio, de reunificación y cultura; y el Imperio Nuevo, el periodo de mayor esplendor y expansión, el de Hatshepsut, Tutankamón y Ramsés II. Entre ellos hubo periodos de crisis y división, pero la institución del faraón sobrevivió durante casi tres mil años, una continuidad asombrosa.
Aunque la inmensa mayoría fueron hombres, unas pocas mujeres llegaron a reinar con plenos poderes, como Hatshepsut o Cleopatra. Hoy, el legado de los faraones se puede admirar en las pirámides, los templos, las tumbas y los grandes museos, como el Gran Museo Egipcio. Seguir su rastro es una de las formas más fascinantes de viajar por el país, y la que más nos gusta proponer en nuestros paquetes a Egipto.
Los cinco nombres de un faraón
Un detalle que confunde mucho al recorrer templos: el mismo rey aparece nombrado de formas distintas según el muro. No es un error ni son personas diferentes. Cada faraón adoptaba al subir al trono una titulatura completa formada por cinco nombres, cada uno con su función.
- El nombre de Horus, el más antiguo, escrito dentro de una fachada de palacio con un halcón encima.
- El nombre de las Dos Senoras, que lo vinculaba a las diosas protectoras del Alto y el Bajo Egipto, la buitre Nejbet y la cobra Uadyet.
- El nombre de Horus de Oro.
- El nombre de trono o prenomen, precedido por los signos del junco y la abeja, que significaba rey del Alto y Bajo Egipto. Es el que va en cartucho y el que aparece con más frecuencia en los monumentos.
- El nombre de nacimiento o nomen, precedido por hijo de Ra, también en cartucho. Es el que usamos hoy: Ramsés, Tutmosis, Amenhotep.
Por eso Ramsés II aparece unas veces como Ramsés y otras como Usermaatra Setepenra, que era su nombre de trono. Reconocer los dos cartuchos juntos, uno al lado del otro, es la forma más rápida de identificar de quien habla un muro.
Las mujeres que gobernaron
El trono egipcio fue casi siempre masculino, pero hubo excepciones y algunas de enorme peso.
Hatshepsut
Gobernó unos veinte años en el Imperio Nuevo, primero como regente de su hijastro Tutmosis III y después como faraón de pleno derecho. Se hizo representar con los atributos masculinos del cargo, incluida la barba ceremonial, porque el cargo tenía una iconografía fija y no existía una versión femenina. Su reinado fue próspero y pacífico, con la célebre expedición comercial al país de Punt. Décadas después de su muerte, su nombre y su imagen fueron sistemáticamente borrados de los monumentos.
Nefertiti
Gran esposa real de Akenatón, con una presencia iconográfica inusual: aparece del mismo tamaño que el rey y realizando actos rituales reservados al faraón. Hay indicios de que pudo gobernar con nombre propio tras la muerte de su marido.
Cleopatra VII
La última. De dinastía macedonia, no egipcia, fue la única de los Ptolomeos que aprendió la lengua del país. Gobernante hábil en un momento imposible, su derrota ante Octavio marca el final del Egipto independiente.
Otras
Merneit en la primera dinastía, Sobekneferu al final del Imperio Medio y Tausert al final del Imperio Nuevo completan la lista de mujeres que ejercieron el poder supremo.
Además, el papel de la Gran Esposa Real y el de la Esposa del Dios Amón otorgaban a algunas mujeres una influencia política y económica considerable sin llegar al trono.
Cómo situarse en tres mil años de historia
El mayor obstáculo para disfrutar de Egipto es la escala temporal. Conviene tener cuatro anclas mentales que ordenan casi todo lo que se visita.
- Imperio Antiguo, en torno al tercer milenio antes de nuestra era: es la época de las pirámides. Zoser, Keops, Kefrén, Micerino. Lo que se visita en Saqqara, Dahshur y Giza.
- Imperio Medio: menos visible para el viajero medio porque muchos de sus monumentos fueron reutilizados, pero es el periodo clásico de la literatura egipcia.
- Imperio Nuevo, segunda mitad del segundo milenio: es la época de los grandes templos y de las tumbas del Valle de los Reyes. Hatshepsut, Tutmosis III, Akenatón, Tutankamón, Seti I, Ramsés II, Ramsés III. La mayoría de lo que se ve en Luxor y en Abu Simbel.
- Época tardía y ptolemaica: los templos mejor conservados, precisamente por ser los más recientes. Edfu, Dendera, Kom Ombo, Filae y Esna.
Un dato que ayuda a dimensionarlo: entre la construcción de la Gran Pirámide y el reinado de Cleopatra pasa más tiempo que entre Cleopatra y nosotros. Cuando ella gobernaba, las pirámides ya eran antigüedades milenarias y existía turismo para visitarlas.
Con esas cuatro etapas en la cabeza, cada templo deja de ser una pieza suelta. Puedes recorrerlas en nuestros paquetes a Egipto.
Cómo se contaban los años
Los egipcios no usaban una era continua como la nuestra. Fechaban los acontecimientos por el año de reinado del faraón en el trono: año cinco de Ramsés II, año doce de Tutmosis III. Cada vez que moria un rey, la cuenta volvía a empezar desde uno. Eso complica enormemente la cronología moderna, que se ha reconstruido combinando listas reales, referencias astronómicas y dataciones por radiocarbono. Por eso las fechas absolutas que aparecen en libros y paneles varían a veces en décadas según el autor: no es descuido, es el margen real de incertidumbre con el que trabaja la egiptología.
Al final, lo que hace fascinante la figura del faraón no es el oro ni las estatuas colosales, sino la duración. Un mismo cargo, con la misma iconografía y las mismas funciones rituales, se sostuvo durante tres milenios a través de invasiones, colapsos y cambios de dinastía. No hay ninguna otra institución comparable en la historia.
Preguntas frecuentes sobre los faraones de Egipto
¿Qué era un faraón en el antiguo Egipto?
¿Cuáles son los faraones más famosos?
¿Qué significan la corona y los símbolos del faraón?
¿Hubo mujeres faraón?
¿Cuánto tiempo duro la época de los faraones?
¿Dónde se puede ver el legado de los faraones?
¿Cuáles son las etapas del antiguo Egipto?
Se ordena en tres grandes reinos, el Imperio Antiguo de las pirámides, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo de Luxor y Abu Simbel, separados por periodos intermedios de división, con el periodo dinástico temprano al principio y la Baja Época y los Ptolomeos al final, hasta Cleopatra. Las fechas y lo que define cada etapa están en nuestra guía del antiguo Egipto.
¿Todavía existen faraones en Egipto?
No. La última soberana que reinó como faraón fue Cleopatra VII, muerta en el año 30 a. C.; después Egipto pasó a ser una provincia romana. Aun así, los emperadores romanos siguieron apareciendo con atuendo de faraón en templos como Dendera y Kom Ombo. Hoy Egipto es una república.
¿Qué es el ureo de los faraones?
El ureo es la cobra erguida que los faraones llevaban sobre la frente, en la corona o en el tocado nemes. Representaba a la diosa Uadyet, protectora del Bajo Egipto, y se creía que escupía fuego contra los enemigos del rey. En la máscara de Tutankamón aparece junto a la cabeza de buitre de Nejbet, la diosa del Alto Egipto: juntas simbolizan el dominio del faraón sobre las Dos Tierras.
¿Cuántos faraones hubo en Egipto?
Se conocen alrededor de 170 faraones, repartidos en unas 30 dinastías a lo largo de casi 3,000 años, desde la unificación del país hacia el 3100 a. C. hasta la conquista romana en el 30 a. C. La cifra exacta varía según el historiador, porque de algunos reinados solo quedan nombres sueltos.
¿Cómo vestían los faraones?
La base era un faldellín de lino plisado, el shendyt, al que se sumaban los símbolos del poder: el tocado nemes de rayas, la corona blanca del Alto Egipto, la roja del Bajo Egipto o la doble que unía ambas, el ureo en la frente, una barba postiza y un collar ancho de cuentas. En las ceremonias llevaban además el cayado y el mayal, los cetros del rey.
Sigue el rastro de los reyes dioses de Egipto
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