El Ramesseum: El Templo de Ramsés II que Inspiró Ozymandias
El Ramesseum es el templo funerario de Ramsés II, el faraón más poderoso de Egipto, en la orilla oeste de Luxor. Es famoso sobre todo por el colosal coloso caído del rey, en su día una de las estatuas más grandes del país, hoy derrumbado y roto. Esa ruina inspiró el célebre poema Ozymandias, una reflexión sobre la fugacidad del poder. Es un lugar tranquilo y profundamente evocador.

Qué es el Ramesseum
El Ramesseum es el gran templo funerario, o templo de millones de años, que mandó construir Ramsés II en la orilla oeste de Luxor, la antigua Tebas. No era una tumba, sino un templo dedicado a mantener vivo para siempre el culto al faraón y a su unión con los dioses. Ramsés II, conocido como Ramsés el Grande, fue el monarca más longevo y poderoso del Egipto faraónico, y quiso para si un monumento a la altura de su gloria.
El nombre Ramesseum se lo puso Champollion, el descifrador de los jeroglíficos, en el siglo XIX. Aunque hoy está en gran parte arruinado, conserva imponentes columnas, salas y relieves que dejan adivinar su grandeza original. Está muy cerca de otros monumentos de la orilla oeste, como los Colosos de Memnón y el Valle de los Reyes, con los que se suele visitar.
El coloso caído y el poema Ozymandias
Lo que ha hecho universalmente famoso al Ramesseum es su coloso caído: una estatua sedente de Ramsés II que llegó a medir más de diecisiete metros y a pesar alrededor de mil toneladas, una de las mayores jamás talladas en Egipto. Hoy yace derrumbada y partida en el suelo del templo, con el rostro y el torso esparcidos, una imagen tan poderosa como melancólica de la caída de un imperio.
En 1818, el poeta inglés Percy Shelley escribió inspirado en esta estatua su soneto Ozymandias, que era el nombre griego de Ramsés II. En el, un viajero describe los restos rotos del coloso en el desierto, con su inscripción altanera, y concluye con una frase demoledora: del gran rey y sus obras "no queda nada al lado". El poema convirtió al Ramesseum en un símbolo eterno de la vanidad del poder y de como hasta los más grandes acaban siendo polvo. Pocas ruinas del mundo cuentan una historia tan honda.
Qué ver en el templo
Más allá del coloso, el Ramesseum guarda tesoros que merecen tiempo. En sus muros, Ramsés II dejó grabada con todo detalle la batalla de Kadesh, el gran enfrentamiento contra los hititas que el faraón presento como una victoria propia y que es una de las escenas bélicas más famosas del arte egipcio. Aún se conservan salas hipóstilas con columnas monumentales y restos del techo decorado con motivos astronómicos.
Detrás del templo se extiende algo poco habitual y fascinante: un enorme conjunto de almacenes y graneros de adobe, con sus techos abovedados, que servían para guardar el grano y los bienes del templo. Pasear entre ellos da una idea muy real de como funcionaba la economía de un gran santuario egipcio. Es el tipo de detalle que se aprecia mejor con un buen guía, como los que acompañan nuestras visitas a qué ver en Luxor.
Cómo visitar el Ramesseum
El Ramesseum se encuentra en la orilla oeste de Luxor y se visita en la misma jornada que el resto de monumentos de la zona: el Valle de los Reyes, los Colosos de Memnón, el templo de Hatshepsut y el pueblo de Deir el-Medina. Al ser menos turístico que otros, suele estar tranquilo, lo que permite recorrerlo con calma y disfrutar de su atmósfera poética de ruinas casi en solitario.
Conviene visitarlo con guía para entender los relieves, la historia de Ramsés II y el significado del coloso caído, que de otro modo pasan desapercibidos. Nosotros lo incluimos a medida en nuestros recorridos por la orilla este y oeste de Luxor y en los paquetes a Egipto, a menudo combinados con un crucero por el Nilo para conocer toda la zona con comodidad.

Los almacenes de adobe, la parte que explica el templo
Detrás del templo de piedra hay algo que la mayoría de los visitantes cruza sin mirar: hectáreas de bóveda de adobe, en hileras, algunas todavía en pie con su techo curvo completo. Son los almacenes del Ramesseum, y son la mejor prueba conservada de como funcionaba de verdad un templo egipcio.
Un templo funerario no era solo un espacio de culto. Era una explotación económica con tierras, ganado, talleres, barcos y personal propio, cuyos ingresos sostenían el culto al rey y pagaban a cientos de trabajadores. Aquellas bóvedas guardaban grano, aceite, vino, lino y material de obra, y su capacidad se ha estimado en cantidades suficientes para alimentar a varios miles de personas durante un año.
Se conservan además ostraca, es decir apuntes escritos sobre lascas de caliza y fragmentos de cerámica, con recuentos, listas de reparto y control de asistencia. El Ramesseum también albergo una escuela de escribas, y entre sus restos aparecieron ejercicios escolares y textos literarios copiados por alumnos.
Ver primero las bóvedas y después la sala hipóstila cambia la lectura del conjunto: el templo deja de ser un monumento aislado y se convierte en el centro de una empresa.
Qadesh en los muros
Como en Abu Simbel y en Luxor, aquí está tallada la batalla de Qadesh contra los hititas, la campaña más publicitada del reinado de Ramsés II. El relato visual es espectacular: el campamento egipcio, la caballería hitita, el rey solo en su carro rompiendo el cerco.
La lectura histórica es más interesante que la propaganda. El desenlace real fue, en el mejor de los casos, un empate: ninguno de los dos bandos consiguió el objetivo y el conflicto se cerró años después con un tratado de paz, del que se conservan copias en egipcio y en cuneiforme. Es el primer tratado internacional cuyo texto conocemos por ambas partes, e incluye cláusulas de no agresión, extradición y ayuda mutua.
Que un rey convierta un empate en la mayor victoria de su reinado y lo talle en tres templos distintos dice mucho sobre la función de estos muros. No eran crónica, eran declaración oficial. Leerlos sabiéndolo es mucho más entretenido.
El coloso y el poema
El coloso caído del primer patio pesaba en torno a mil toneladas y era la estatua monolítica sedente más grande del Egipto faraónico. Hoy esta partido y tumbado, con el torso y la cabeza separados, y esa imagen es la que llegó a Europa.
La conexión con el poema Ozymandias de Shelley pasa por otra pieza. A comienzos del siglo diecinueve Giovanni Battista Belzoni retiró del Ramesseum un busto de granito de menor tamaño, conocido como el Joven Memnón, y lo envió a Londres. La noticia de aquel traslado circulaba por la prensa británica cuando Shelley escribió el soneto, en 1817, sobre un rey que ordena admirar sus obras y del que solo queda un colosal naufragio en la arena.
El nombre Ozymandias es la deformación griega de Usermaatra, el nombre de trono de Ramsés II. El poema nunca menciona Egipto y sin embargo describe con exactitud lo que hay en este patio. Si quieres ver el contraste con el mismo rey en su versión intacta, la guía de Abu Simbel al amanecer cuenta la otra cara, y en excursiones en Luxor explicamos cómo encaja el Ramesseum en una mañana de orilla oeste.
Por qué está más destruido que sus vecinos
Una duda razonable al llegar: si Ramsés II fue el constructor más prolífico de Egipto, por que su templo funerario está bastante peor conservado que Medinet Habu, que es posterior, o que el propio Karnak.
La causa principal es el agua. El Ramesseum se levantó demasiado cerca del límite de la llanura de inundación, y las crecidas anuales socavaron los cimientos durante siglos, arrastrando el adobe y desestabilizando la piedra que apoyaba sobre el. Medinet Habu, más alejado del río y protegido por su muro, aguanto mucho mejor.
Se suma el expolio ordinario: los templos abandonados funcionaron durante siglos como cantera de piedra ya cortada para construcciones posteriores, y los bloques del Ramesseum acabaron repartidos por edificios de la zona. Y en época copta parte del recinto se reutilizó, lo que añadió sus propias modificaciones.
Esa ruina, sin embargo, es exactamente lo que le da su carácter, y lo que hizo que fuese el único templo de la orilla oeste convertido por un poeta inglés en un poema sobre la vanidad del poder sin haberlo visto nunca.
Si solo tienes tiempo para un detalle, quédate con este: sientate un momento frente al coloso caído y mira el tamaño de la oreja. Explica sin palabras que se intentaba construir aquí y por que a un poeta le pareció el mejor ejemplo posible de lo que dura el poder.
Preguntas frecuentes sobre el Ramesseum
¿Qué es el Ramesseum?
¿Por qué es famoso el coloso caído del Ramesseum?
¿Qué tiene que ver Ozymandias con el Ramesseum?
¿Qué más se puede ver en el Ramesseum?
¿Dónde esta el Ramesseum?
¿Merece la pena visitar el Ramesseum?
Camina entre las ruinas que inspiraron a los poetas
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