Catacumbas de Kom el-Shoqafa

Catacumbas de Kom el-Shoqafa: La Joya Subterránea de Alejandría

Las catacumbas de Kom el-Shoqafa son una espectacular necrópolis subterránea de Alejandría, del siglo segundo, famosa por la única fusión de arte egipcio, griego y romano que reúne. Se baja por una escalera de caracol a varios niveles, con la Sala de Caracalla y tumbas donde el dios Anubis viste armadura de soldado romano. Consideradas una de las siete maravillas de la Edad Media, son una de las visitas imprescindibles de Alejandría.

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Pintura funeraria grecoegipcia en las catacumbas de Kom el-Shoqafa, en Alejandría, con la momia sobre un lecho entre dos figuras divinas

Qué son las catacumbas de Kom el-Shoqafa

Kom el-Shoqafa, que significa montículo de los fragmentos por los restos de cerámica que se acumularon en la zona, es una de las necrópolis grecorromanas más importantes de Egipto. Se excavó en la roca a partir del siglo segundo después de Cristo como cementerio para familias acomodadas de la Alejandría romana, y fue creciendo durante generaciones hasta convertirse en un complejo funerario de varios niveles bajo tierra. Su descubrimiento moderno fue casi de cuento: en 1900, un burro cayó por un agujero y apareció este mundo subterráneo olvidado durante siglos.

Lo que hace únicas a estas catacumbas no es solo su tamaño, sino lo que representan: el encuentro de tres grandes culturas en un mismo lugar. Son el complemento perfecto a la otra gran joya antigua de la ciudad, y forman parte imprescindible de cualquier recorrido por la perla mediterránea, como vemos en la guía de qué ver en Alejandría.

La fusión de tres culturas

La ciudadela de Qaitbay en Alejandría desde tierra, con la bandera egipcia ondeando sobre la torre

El gran tesoro de Kom el-Shoqafa es artístico. En sus paredes y relieves se mezclan, de una forma que no se ve en ningún otro sitio, el arte del antiguo Egipto, el de Grecia y el de Roma. Es el reflejo perfecto de lo que era Alejandría: una ciudad cosmopolita donde convivían dioses, estilos y creencias de tres mundos. Esa mezcla da lugar a escenas fascinantes y a veces sorprendentes.

El ejemplo más famoso es la imagen del dios egipcio Anubis, el guardián de los muertos con cabeza de chacal, representado vistiendo la armadura de un legionario romano. En otros relieves, dioses egipcios aparecen con peinados y togas a la griega, o motivos clásicos se combinan con símbolos faraónicos. Caminar por estas salas es asistir, literalmente esculpido en la roca, al momento en que tres civilizaciones se fundieron. Es una experiencia muy distinta a la de los templos faraónicos clásicos.

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Qué ver dentro

La ciudadela de Qaitbay en el paseo marítimo de Alejandría, con un grupo escolar caminando por delante

El recorrido por el interior es una aventura en sí mismo. Estos son sus puntos clave.

La escalera de caracol

El descenso comienza por una escalera helicoidal que rodea un pozo central, por el que se bajaban los cuerpos. Una entrada teatral al mundo subterráneo.

La tumba principal

El corazón de las catacumbas, con la cámara funeraria decorada con la célebre fusión de arte egipcio, griego y romano y guardianes a la entrada.

La Sala de Caracalla

Una sala asociada al emperador romano Caracalla, con restos que cuentan la historia más oscura del lugar y su uso a lo largo del tiempo.

Los niveles inferiores

Las catacumbas tienen varios pisos, algunos parcialmente inundados, que muestran la magnitud de este cementerio excavado en la roca.

Es una visita relativamente breve pero muy intensa, que sorprende a casi todos por su originalidad. Para los amantes de la historia, es una de las grandes joyas de Egipto fuera de los circuitos faraónicos.

Cómo visitarlas dentro de Alejandría

Las catacumbas de Kom el-Shoqafa están en la propia ciudad de Alejandría y se visitan como parte de un recorrido por sus monumentos, junto a la ciudadela de Qaitbay, el Pilar de Pompeyo y la Biblioteca. Conviene contar con guía, porque sin alguien que explique la simbología de los relieves, buena parte de su encanto se pierde. La visita es accesible para la mayoría, aunque hay que bajar bastantes escalones.

Como toda Alejandría, lo más cómodo es incluir las catacumbas en una excursión desde El Cairo o en una estancia de una o dos jornadas en la ciudad, con guía y transporte. Nosotros las sumamos a medida a tu paso por la perla mediterránea, junto a la Biblioteca de Alejandría, dentro de nuestros paquetes a Egipto. Para encajarlas en tu viaje, mira las excursiones desde El Cairo.

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La Ciudadela de Saladino en El Cairo a la luz del atardecer, con las cúpulas y los minaretes de la mezquita de Mohamed Ali sobre la muralla

El triclinio: comer con los muertos

Nada más bajar la escalera, antes de llegar a la tumba principal, se abre una sala amplia con bancos corridos de piedra en tres lados alrededor de un espacio central. No es una antesala ni un lugar de paso: es un comedor.

La costumbre grecorromana implicaba visitar a los difuntos en fechas señaladas y celebrar allí una comida en su compañía. Los familiares bajaban con provisiones, se reclinaban en esos bancos, sobre cojines que hoy no están, y comían y bebían en el mismo espacio funerario.

De esa práctica viene el propio nombre moderno del sitio, que se traduce aproximadamente como montículo de tiestos: alrededor se acumulaban los restos de la cerámica usada en esos banquetes, que no se llevaba de vuelta a casa por considerarse contaminada por el contacto con la muerte.

Saber esto cambia la lectura del conjunto. No es solo una necrópolis: es un sitio pensado para ser visitado repetidamente por gente viva, con una logística de acceso y de ventilación que responde a ese uso.

El detalle que resume el lugar

Si hay una imagen que justifica la visita es la de las figuras que flanquean la entrada de la cámara principal, porque condensan en un solo relieve lo que fue Alejandría.

Allí aparece Anubis, el dios egipcio de cabeza de chacal, pero vestido con coraza, faldellín de tiras y lanza de legionario romano. Junto a el, la misma idea repetida con otra divinidad. Es una fusión deliberada: iconografía egipcia, indumentaria romana y sensibilidad plástica griega en la misma figura.

El mismo criterio recorre todo el conjunto. La cámara funeraria tiene una fachada con columnas de capiteles de tradición egipcia y frontones griegos; las escenas de embalsamamiento son plenamente faraónicas, talladas en un relieve de factura clásica; y hay serpientes barbadas con caduceo y tirso, es decir, atributos griegos sobre un motivo protector egipcio.

Ninguna de estas mezclas es un error ni una torpeza. Es el retrato exacto de una ciudad donde tres tradiciones convivieron durante siglos y produjeron algo que no existe en ningún otro sitio del Mediterráneo.

Por qué hay agua abajo

Uno de los detalles que más sorprende durante la visita es que el nivel inferior no se puede recorrer y esta parcialmente inundado. No es abandonó: es un problema estructural de toda Alejandría.

El nivel freático de la ciudad ha subido de forma sostenida por la urbanización, las fugas de la red y la desaparición de los drenajes naturales. Como el complejo se excavó en varios niveles hacia abajo, el más profundo quedó por debajo de esa cota.

Se han hecho campañas de bombeo y de drenaje para estabilizar el conjunto y frenar el deterioro de la piedra, que con la humedad se degrada por cristalización de sales, exactamente el mismo mecanismo que afecta a los monumentos de la meseta de Giza.

Para el visitante significa que se recorren dos de los tres niveles. El que falta es el más profundo y estaba destinado a enterramientos, de modo que no se pierde ninguna de las cámaras decoradas importantes.

Los otros subterráneos de la ciudad

Quien se quede con ganas de más tiene otras opciones subterráneas en Alejandría, todas ellas mucho menos visitadas.

  • Las tumbas de Anfushi, en la península del antiguo faro, con decoración pintada que imita mármol y azulejo y que conserva color.
  • La necrópolis de Mustafa Kamal, con patios excavados en la roca y columnas dórico-alejandrinas, en un barrio residencial.
  • Las galerías del Serapeo, bajo la única columna monumental que sigue en pie en la ciudad, donde se guardaban rollos y donde también hubo enterramientos de animales sagrados.

Ninguna necesita mucho tiempo y las tres juntas dan una imagen de la Alejandría antigua bastante más completa que la que se lleva quien solo ve la fachada moderna del paseo marítimo.

Un consejo práctico para todas ellas: abajo hace fresco y hay humedad, la iluminación es escasa y las escaleras son empinadas y a veces resbaladizas. Calzado con suela firme y, si tienes problemas de rodilla, valorarlo antes de bajar.

Para el resto de la ciudad, incluida la parte sumergida y la Alejandría griega, tenemos la guía de qué ver en Alejandría, y el episodio que empieza precisamente en esta ciudad está en la Piedra de Rosetta.

Y un detalle final que suele gustar: el complejo se descubrió por accidente, cuando el suelo cedió bajo un animal de carga que caminaba por encima. Es la clase de hallazgo que suena inventado y que en Alejandría, con una ciudad moderna construida sobre otra antigua, ha ocurrido más de una vez.

Preguntas frecuentes sobre las catacumbas de Kom el-Shoqafa

¿Qué son las catacumbas de Kom el-Shoqafa?
Una espectacular necrópolis subterránea de Alejandría, excavada en la roca a partir del siglo segundo después de Cristo como cementerio de familias acomodadas. Tiene varios niveles y es famosa por la única fusión de arte egipcio, griego y romano que reúne. Se considera una de las siete maravillas de la Edad Media.
¿Por qué son famosas las catacumbas de Alejandría?
Por su única mezcla de tres culturas: en sus relieves se funden el arte egipcio, griego y romano, reflejo de la Alejandría cosmopolita. El ejemplo más célebre es el dios egipcio Anubis vistiendo la armadura de un legionario romano, una imagen que no se ve en ningún otro lugar.
¿Cómo se descubrieron las catacumbas de Kom el-Shoqafa?
De forma casi anecdótica: en 1900, un burro cayó por un agujero en el suelo y dejó al descubierto este mundo subterráneo que llevaba siglos olvidado. A partir de ahí se excavó y se estudió el complejo funerario, hoy una de las visitas estrella de Alejandría.
¿Qué ver dentro de las catacumbas de Kom el-Shoqafa?
La escalera de caracol del descenso, la tumba principal con la fusión de arte egipcio, griego y romano, la Sala de Caracalla y los niveles inferiores, algunos parcialmente inundados. Es una visita breve pero muy intensa, que sorprende por su originalidad.
¿Merece la pena visitar las catacumbas de Alejandría?
Sí, sobre todo para los amantes de la historia. Es una de las grandes joyas de Egipto fuera de los circuitos faraónicos, con una mezcla de culturas que no se ve en ningún otro sitio. Conviene visitarla con guía para entender la simbología de sus relieves.
¿Cómo se visitan las catacumbas de Kom el-Shoqafa?
Están en Alejandría y se visitan como parte de un recorrido por la ciudad, junto a la ciudadela de Qaitbay, el Pilar de Pompeyo y la Biblioteca. Lo más cómodo es incluirlas en una excursión desde El Cairo o en una estancia de una o dos jornadas, con guía y transporte.

Tres culturas fundidas bajo Alejandría

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