La momificación en Egipto

La Momificación en el Antiguo Egipto: Cómo se Hacía una Momia

La momificación era el proceso con el que los antiguos egipcios conservaban el cuerpo tras la muerte para que el alma pudiera vivir en el más allá. El ritual completo duraba unos setenta días: se extraían los órganos y se guardaban en vasos, el cuerpo se secaba con sal natrón, se ungía con aceites y se envolvía en lino con amuletos protectores. El corazón, en cambio, se dejaba en su sitio para el juicio final.

Pregunta por la cultura de Egipto

Vaso canopo egipcio de alabastro con tapa tallada en forma de cabeza humana sobre fondo oscuro, pieza funeraria del antiguo proceso de momificación

Por qué momificaban a los muertos

Para entender la momificación hay que entender la fe de los egipcios. Ellos creían que la persona estaba formada por varios elementos, entre ellos el cuerpo y el alma, y que tras la muerte el alma necesitaba un cuerpo intacto y reconocible al que regresar para seguir viviendo eternamente en el más allá. Si el cuerpo se descomponía, el difunto se enfrentaba a una segunda muerte, definitiva, de la que ya no había retorno.

Por eso dedicaban tantos recursos, tiempo y cuidado a preservar los cuerpos: la momificación no era una costumbre macabra, sino un acto de amor y de esperanza, la garantía de una vida eterna. Esta idea está en el corazón de toda la civilización egipcia y conecta directamente con el Libro de los Muertos, la guía que ayudaba al difunto en ese viaje.

El proceso paso a paso

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El proceso, en manos de sacerdotes especializados, duraba unos setenta días. Primero se lavaba el cuerpo y se extraían los órganos internos, como los pulmones, el estómago, los intestinos y el hígado, que se conservaban aparte en cuatro recipientes llamados vasos canopos, protegidos por los cuatro hijos del dios Horus. El cerebro se retiraba a través de la nariz con un gancho y se desechaba, porque los egipcios no le daban importancia.

El paso clave era el secado: el cuerpo se cubría por completo con natrón, una sal natural, y se dejaba así unos cuarenta días hasta que perdía toda la humedad. Después se ungía con aceites y resinas perfumadas, se rellenaba para devolverle la forma y, finalmente, se envolvía con cientos de metros de vendas de lino, en un proceso largo y minucioso. Por último se colocaba una máscara funeraria sobre el rostro y la momia se depositaba en su sarcófago.

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El corazón, los amuletos y Anubis

Hay un detalle que sorprende a todo el mundo: de todos los órganos, el corazón era el único que se dejaba dentro del cuerpo. Para los egipcios, el corazón, y no el cerebro, era la sede de la inteligencia, los sentimientos y la conciencia, y lo necesitaban para el momento decisivo del más allá: el pesaje del corazón ante el dios Osiris, donde se decidía el destino eterno del difunto.

Entre las vendas se colocaban además multitud de amuletos del antiguo Egipto, cada uno en un lugar concreto, como el Ojo de Horus o el escarabajo del corazón, para proteger al muerto en su viaje. Todo el ritual estaba presidido por Anubis, el dios chacal de la momificación, y el sacerdote que dirigía el embalsamamiento llevaba una máscara con su rostro, encarnando al propio dios, como cuenta nuestra guía de los dioses egipcios.

Las momias hoy

Los egipcios no solo momificaban a las personas: también embalsamaban animales por millones, desde gatos sagrados hasta ibis, cocodrilos y halcones, como ofrendas a los dioses. Gracias a aquella obsesión por la eternidad, hoy podemos contemplar cara a cara a hombres y mujeres que vivieron hace más de tres mil años, algo verdaderamente sobrecogedor.

Las momias más impresionantes son las de los propios faraones, que descansan en el Museo de la Civilización de El Cairo, en su solemne Sala de las Momias Reales, adonde llegaron en un espectacular desfile en 2021. Puedes leer todos los detalles en nuestra guía del Museo de la Civilización. Verlas es una de las experiencias más intensas de un viaje, dentro de nuestros paquetes a Egipto.

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Amuletos del antiguo 2 en Egipto

Los materiales y por qué funcionaban

La momificación egipcia no fue magia ni casualidad: fue química aplicada, refinada por ensayo y error durante siglos.

El natrón

Es el material central de todo el proceso. Se trata de una mezcla natural de carbonato y bicarbonato de sodio con sal común, que se recogía en los lechos secos del uadi Natrun, al oeste del delta. Su función era deshidratar: absorbe el agua de los tejidos e impide el crecimiento bacteriano. El cuerpo permanecía cubierto de natrón durante unos cuarenta días, tiempo suficiente para desecarlo por completo.

Las resinas y aceites

Tras el secado se aplicaban resinas de conífera, betún, cera de abeja y aceites aromáticos. Sellaban los tejidos contra la humedad, tenían propiedades antimicrobianas y daban a la piel el tono oscuro característico. Varias de esas resinas no eran egipcias: procedían del Mediterráneo oriental y del Levante, lo que implica rutas comerciales establecidas para abastecer talleres funerarios.

Otros elementos

Se usaban también serrín, lino y arena para rellenar cavidades y devolver volumen al cuerpo, cebollas o piedras para sustituir los ojos, y grandes cantidades de vendas de lino, a veces recicladas de ropa doméstica y en ocasiones con inscripciones.

El conjunto funcionaba tan bien que hoy, milenios después, se pueden estudiar en esas momias enfermedades, dieta, parásitos e incluso relaciones de parentesco mediante análisis de ADN.

Qué nos han contado las momias reales

El estudio moderno de las momias con tomografía computarizada y análisis genéticos ha resuelto preguntas que las fuentes escritas dejaban abiertas.

  • Ramsés II murió a edad muy avanzada, con artrosis severa, problemas dentales importantes y arterias con signos de arteriosclerosis.
  • Tutankamón presentaba una malformación en el pie izquierdo que le obligaba a caminar con bastón, lo que explica los más de cien bastones hallados en su tumba. Los análisis apuntan también a malaria y a consanguinidad parental.
  • Seqenenra Tao, faraón de la dinastía diecisiete, murió en combate: su cráneo muestra heridas múltiples recibidas desde varios ángulos, lo que sugiere que cayó rodeado.
  • Hatshepsut fue identificada gracias a un diente conservado en una caja con su nombre, que encajaba con el hueco maxilar de una momia sin identificar.
  • Varios faraones muestran arteriosclerosis avanzada, lo que indica que la enfermedad cardiovascular no es exclusivamente moderna.

Ese trabajo también ha permitido reconstruir el árbol genealógico de la familia de Tutankamón y confirmar que la práctica de matrimonios entre hermanos tuvo consecuencias sanitarias visibles en los restos.

Dónde ver momias hoy y como se exponen

La forma de exhibir momias ha cambiado mucho en los últimos años, con un enfoque más centrado en el respeto y en el contexto.

Museo Nacional de la Civilización Egipcia, en Fustat

Es la referencia. Alberga la sala de momias reales, donde reposan una veintena de faraones y reinas trasladados desde Tahrir en el llamado Desfile Dorado de los Faraones. La sala está en penumbra, con temperatura y humedad controladas y sin fotografía, y el planteamiento museográfico es deliberadamente sobrio.

Gran Museo Egipcio

Concentra el ajuar funerario, incluida la colección de Tutankamón, que permite entender todo lo que acompañaba al cuerpo.

Valle de los Reyes

La momia de Tutankamón sigue en su tumba, la KV62, expuesta en una vitrina climatizada. Es el único faraón que descansa donde fue enterrado.

Animales

En Saqqara y en varios museos hay momias de gatos, ibis, halcones, cocodrilos y toros. Se producían a gran escala como ofrenda votiva, y en el caso de los toros Apis con honores reales.

Una nota de contexto que ayuda a la visita: estas son personas, no objetos. Los museos egipcios lo han asumido en su museografía reciente, y se agradece verlo tratado así.

Puedes incluir ambos museos en las excursiones en El Cairo.

Cuánto costaba y quien podía permitírselo

Heródoto describió tres niveles de servicio con precios muy distintos, y la arqueología lo ha confirmado en líneas generales. El más caro incluía extracción del cerebro, retirada de vísceras, tratamiento completo con natrón y resinas, vendaje elaborado con amuletos entre las capas y sarcófago decorado. El intermedio prescindía de la extracción de vísceras, sustituyéndola por un tratamiento inyectado. El más barato consistía básicamente en un lavado y un secado con natrón. Fuera del alcance de los tres quedaba la mayor parte de la población, enterrada directamente en la arena del desierto, donde por cierto la desecación natural conservaba los cuerpos bastante bien.

Conviene recordar, al final, por que se hacia todo esto. No era una obsesión morbosa con la muerte sino exactamente lo contrario: una apuesta enorme por la continuidad de la vida. El cuerpo debía conservarse para que la persona siguiera existiendo, y toda la industria del embalsamamiento fue un esfuerzo técnico puesto al servicio de esa idea.

Un apunte práctico para la visita: si el tema te interesa, el Gran Museo Egipcio y la sala de momias reales del Museo Nacional de la Civilización Egipcia en El Cairo son las dos paradas que mejor lo explican, y están pensadas con un tono respetuoso que agradece bastante quien va con niños.

Preguntas frecuentes sobre la momificación egipcia

¿Por qué los egipcios momificaban a sus muertos?
Porque creían que el alma necesitaba un cuerpo intacto y reconocible al que regresar para vivir eternamente en el más allá. Si el cuerpo se descomponía, el difunto sufría una segunda muerte definitiva. La momificación era, por tanto, la garantía de la vida eterna.
¿Cuánto duraba el proceso de momificación?
El ritual completo duraba unos setenta días. Incluía lavar el cuerpo, extraer los órganos, secarlo con sal natrón durante unos cuarenta días, ungirlo con aceites y resinas, rellenarlo y envolverlo con cientos de metros de vendas de lino, antes de colocar la máscara y el sarcófago.
¿Por qué se dejaba el corazón en el cuerpo?
Porque para los egipcios el corazón, y no el cerebro, era la sede de la inteligencia y la conciencia, y lo necesitaban para el pesaje del corazón ante Osiris, donde se decidía el destino eterno. El cerebro, en cambio, se retiraba por la nariz y se desechaba.
¿Qué eran los vasos canopos?
Eran cuatro recipientes donde se guardaban los órganos internos extraídos durante la momificación: los pulmones, el estómago, los intestinos y el hígado. Cada uno estaba protegido por uno de los cuatro hijos del dios Horus, que velaban por su conservación.
¿Momificaban también animales?
Sí, por millones. Embalsamaban gatos sagrados, ibis, cocodrilos, halcones y otros animales como ofrendas a los dioses. Muchas de estas momias animales se conservan hoy en los museos y son testimonio de la profunda religiosidad de los antiguos egipcios.
¿Dónde se pueden ver momias en Egipto?
Las momias más impresionantes son las de los faraones, en la Sala de las Momias Reales del Museo de la Civilización de El Cairo, adonde llegaron en un desfile espectacular en 2021. También hay momias en otros museos del país. Verlas es una de las experiencias más intensas del viaje.

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La Ciudadela de Saladino en El Cairo a la luz del atardecer, con las cúpulas y los minaretes de la mezquita de Mohamed Ali sobre la muralla