Tutankamón, el faraón niño

Tumba de Tutankamón: el tesoro, la momia y la máscara del faraón niño

Tutankamón fue el faraón niño que subió al trono siendo un niño y murió a los 18 o 19 años. Históricamente fue un rey menor, pero se convirtió en el más famoso del mundo porque su tumba se descubrió casi intacta en 1922, repleta de miles de tesoros, entre ellos su icónica máscara de oro macizo. Su ajuar completo es hoy la gran estrella del Gran Museo Egipcio, junto a las pirámides.

Pregunta por el tesoro de Tutankamón

Máscara funeraria de oro de Tutankamón vista de frente, rostro dorado con tocado nemes a rayas azules y collar de gemas, tesoro del antiguo Egipto

Quién fue Tutankamón

Tutankamón fue un faraón de la dinastía XVIII que reinó hace unos tres mil trescientos años. Llegó al trono siendo un niño, en torno a los nueve años, y murió muy joven, a los 18 o 19 años, tras un reinado breve. Era hijo del polémico faraón Akhenatón, el que intentó imponer el culto a un solo dios, y uno de sus actos más importantes fue precisamente deshacer aquella revolución: restauró la antigua religión, devolvió el poder a los sacerdotes de Amón y cambió su nombre original, Tutankaton, por el de Tutankamón.

En términos históricos, fue un rey más bien menor, que apenas tuvo tiempo de dejar grandes obras. La paradoja es que hoy es, con diferencia, el faraón más conocido del planeta, y su rostro dorado es uno de los símbolos de Egipto. Toda esa fama se debe a un golpe de suerte de la arqueología, una de las grandes historias de los faraones de Egipto.

El descubrimiento del siglo

Muro pintado de una tumba del Valle de los Reyes con Horus llevando de la mano a un faraón ante Anubis

En noviembre de 1922, el arqueólogo británico Howard Carter, tras años de búsqueda financiada por lord Carnarvon, encontró en el Valle de los Reyes el primer escalón de una tumba sellada. Cuando, días después, abrió un pequeño agujero en la puerta e introdujo una vela, le preguntaron si veía algo. Su respuesta pasó a la historia: sí, cosas maravillosas. Ante él aparecía, casi intacta, la tumba de Tutankamón, repleta de oro y tesoros.

Fue el mayor hallazgo de la historia de la egiptología. A diferencia de las demás tumbas reales, saqueadas en la antigüedad, la de Tutankamón había escapado en gran medida a los ladrones, conservando más de cinco mil objetos amontonados en sus cámaras. El descubrimiento causó una auténtica conmoción mundial y desató una fiebre por todo lo egipcio que aún perdura. Puedes leer más sobre el lugar en nuestra guía de las tumbas del Valle de los Reyes.

Quiero ver su tesoro

El tesoro y la máscara de oro

El ajuar funerario de Tutankamón es una de las cumbres del arte de todos los tiempos. Su pieza más famosa es la máscara funeraria de oro macizo que cubría el rostro de la momia, una obra deslumbrante, con incrustaciones de lapislázuli y piedras de colores, que se ha convertido en el símbolo del antiguo Egipto. Pero hay muchísimo más: tronos dorados, carros, joyas, estatuas, abanicos y los famosos ataúdes encajados uno dentro de otro, el último de los cuales es de oro puro.

Un pectoral egipcio con escarabajo alado en lapislázuli, cornalina y turquesa, expuesto sobre fondo negro.

Durante décadas, una parte de este tesoro se exhibió en el Museo Egipcio de Tahrir, pero hoy el ajuar completo, con sus más de cinco mil piezas, se ha reunido por primera vez en el moderno Gran Museo Egipcio, junto a las pirámides de Giza, donde se exhibe en todo su esplendor. Verlo en persona es una experiencia inolvidable.

Algunos datos de la máscara que casi nadie cuenta: mide 54 centímetros, pesa 10.23 kilos y es sobre todo de oro de 23 quilates, según los análisis de 2007. El equipo de Carter no llegó a ella hasta el 28 de octubre de 1925, casi tres años después de asomarse a la tumba, al abrir el último de los tres ataúdes. En la espalda y los hombros lleva grabado un conjuro del capítulo 151 del Libro de los Muertos que protegía la cabeza del rey. Y la barba trenzada se desprendió en 2014 durante una limpieza en el museo: la pegaron torcida con resina epoxi, y en 2015 un equipo germano egipcio la volvió a fijar con cera de abejas.

La maldición, su momia y dónde ver la tumba de Tutankamón

La fama de Tutankamón vino acompañada de una leyenda: la llamada maldición del faraón. Tras la muerte de lord Carnarvon, poco después del descubrimiento, la prensa difundió la idea de que quien profanaba la tumba sufría una maldición mortal. Es un mito sin ningún fundamento, alimentado por la imaginación y por algunas casualidades; la mayoría de los que entraron en la tumba vivieron muchos años.

A diferencia de su tesoro, la momia de Tutankamón nunca abandonó el Valle de los Reyes: sigue reposando en su tumba, la KV62, donde se puede visitar. Los estudios modernos han revelado que el joven rey tenía problemas de salud, posiblemente caminaba con bastón y era fruto de los matrimonios entre familiares habituales en la realeza. Para conocerlo a fondo, lo mejor es combinar el Gran Museo Egipcio con el Valle de los Reyes, algo que organizamos a medida en nuestros paquetes a Egipto.

Quiero un viaje a medida

Un pectoral de oro con incrustaciones en forma de halcón con las alas extendidas y un disco solar rojo

Máscara de oro de Tutankamón en vista de tres cuartos, barba trenzada y collar de lapislazuli y turquesa sobre fondo oscuro de museo

Por qué su tumba llegó intacta y las demás no

La pregunta de fondo no es quién fue Tutankamón sino por qué precisamente su tumba, la de un rey menor que reinó poco y murió joven, es la única que llegó casi completa. La respuesta está en una cadena de accidentes.

Primero, el tamaño. Es una tumba pequeña, con menos salas y de acabado apresurado, hasta el punto de que varios especialistas piensan que no se construyó para un rey sino que se reutilizó lo que había disponible ante una muerte inesperada. Una tumba pequeña llama menos la atención.

Segundo, la posición. Su entrada quedó sepultada bajo los escombros y las cabañas de los obreros que excavaron después la tumba de Ramsés VI, justo encima. Durante siglos, cualquiera que buscara en esa zona pisaba literalmente el acceso sin saberlo.

Tercero, y esto sorprende a mucha gente, la tumba sí fue robada. Al menos dos veces, poco después del enterramiento, y sobre todo de aceites, perfumes y metales pequeños, que era lo que se podía revender sin dejar rastro. Los ladrones fueron sorprendidos o interrumpidos, la necrópolis volvió a sellarla y se anotó la incidencia. Ese resellado es lo que preservó el resto.

Qué cuenta el ajuar sobre su vida

Se habla del oro y se habla poco de los objetos corrientes, que son los que dicen algo del personaje. El conjunto incluye varios carros desmontados, un número muy alto de bastones y cayados, arcos, guantes, sandalias, juegos de mesa, instrumentos musicales, ropa de cama y muebles plegables de viaje.

Tablero de senet del Reino Nuevo, esmaltado en azul verdoso, con dos fichas encima.

La cantidad de bastones ha alimentado el debate sobre su salud. Algunos son claramente ceremoniales, pero otros muestran desgaste de uso. Sumado a los estudios sobre el pie izquierdo del cuerpo, ha llevado a proponer que caminaba con dificultad, aunque también hay quien recuerda que coleccionar bastones era corriente en la realeza y que conviene no construir un diagnóstico sobre un inventario.

Hay también alimentos preparados, cestas de fruta, carne momificada en cajas con forma del corte que contienen, y jarras de vino con etiqueta indicando año, viñedo y nombre del responsable. Ese detalle administrativo, un vino con su albarán, resume bastante bien al Egipto faraónico.

Y hay dos pequeños ataúdes con los restos de dos niñas nacidas antes de término, casi con seguridad sus hijas. Es la parte del ajuar de la que menos se habla y la que más dice.

Diez años vaciando una habitación

La imagen popular es la del hallazgo. El trabajo real vino después y duró alrededor de una década. Cada objeto se numeró, se dibujó, se fotografió en su posición original, se consolidó antes de moverlo y se trasladó en camilla, porque buena parte de la madera y del tejido se deshacía al tocarlo.

Aquella excavación introdujo un método que hoy es norma y entonces no lo era. El fotógrafo del equipo produjo miles de negativos en gran formato, y ese archivo permite reconstruir la disposición exacta de la cámara antes de que nada se moviera. Se conserva y se sigue consultando.

El problema mayor fue el propio cuerpo. Durante el funeral se vertieron sobre él grandes cantidades de resinas y ungüentos que al endurecerse lo pegaron al ataúd interior. Separarlo causó daños que hoy no se habrían aceptado, y esa decisión se sigue discutiendo como uno de los episodios que empujaron a la arqueología hacia criterios de conservación mucho más estrictos.

Un apunte para la visita: el ajuar y la tumba están en sitios distintos, y conviene planificarlo. Los objetos se exponen en El Cairo, mientras que la tumba sigue en el Valle de los Reyes, en Luxor, con el cuerpo dentro de una vitrina climatizada. Ver primero el oro y después la habitación donde estuvo, o al revés, cambia bastante la impresión. En excursiones en Luxor explicamos cómo encaja el valle en una mañana, y la guía de las tumbas del Valle de los Reyes ayuda a elegir cuáles abrir ese día.

Qué fue de los que abrieron la tumba

La historia de la maldición se sostiene sobre una muerte concreta, la del patrocinador de la excavación, ocurrida pocos meses después de la apertura por una infección a partir de una picadura de mosquito mal curada. La prensa de la época, que tenía el acceso a la noticia restringido por un acuerdo de exclusiva, encontró ahí un ángulo que sí podía publicar libremente, y lo explotó durante años.

Los estudios posteriores sobre la mortalidad del grupo que estuvo presente en la apertura no encontraron nada anómalo respecto a lo esperable para personas de su edad y su época. El propio arqueólogo que dirigió los trabajos, la persona más expuesta de todas y durante más tiempo, murió en 1939, dieciséis años después.

Existe una hipótesis más razonable y menos espectacular sobre los riesgos reales: los espacios sellados durante milenios pueden acumular esporas de hongos y polvo orgánico, y respirarlos sin protección en una cámara sin ventilar no es inofensivo. Es un problema de seguridad laboral, no de magia, y hoy se trabaja con mascarilla precisamente por eso.

Cómo ver hoy el tesoro y la tumba de Tutankamón

El tesoro y la tumba están a unos quinientos kilómetros uno de otra: el ajuar en Giza, junto a las pirámides, y la momia en Luxor. Se unen con un vuelo interno de una hora o con el tren nocturno, y conviene ver primero el oro en El Cairo, porque da sentido a la habitación vacía.

La cámara funeraria de Tutankamón en el Valle de los Reyes, con las paredes amarillas pintadas y la tapa del sarcófago en primer plano.
El tesoro La tumba
Dónde Gran Museo Egipcio, Giza KV62, Valle de los Reyes, orilla oeste de Luxor
Qué ves La máscara, el ataúd de oro, las capillas doradas, el trono y los carros La momia, el sarcófago con el ataúd exterior y la cámara funeraria pintada
Tiempo Media mañana, empezando por las salas de Tutankamón Quince minutos dentro; una mañana para el valle
Entrada Boletos solo en línea, en la web oficial del museo 700 libras egipcias aparte, además de las 750 de la entrada general del valle
Horario Salas de 9:00 a. m. a 6:00 p. m.; miércoles y sábado hasta las 9:00 p. m. De 6:00 a. m. a 5:00 p. m.

Un orden que funciona: pirámides y Gran Museo en El Cairo, vuelo temprano a Luxor con Karnak esa tarde, el valle a primera hora del día siguiente con el boleto de la KV62 ya comprado, y después el crucero por el Nilo hasta Asuán. Dentro de las tumbas los guías no pueden explicar, así que uno bueno te cuenta las escenas de la cámara funeraria antes de bajar. De junio a agosto, a media mañana el valle pasa de 40 grados y la tumba es pequeña y sofocante: llega a la hora de apertura.

Preguntas frecuentes sobre Tutankamón

¿Quién fue Tutankamón?
Fue un faraón de la dinastía XVIII que reinó siendo un niño y murió a los 18 o 19 años. Hijo de Akhenatón, restauró la antigua religión de Amón. Históricamente fue un rey menor, pero es el faraón más famoso del mundo gracias al descubrimiento de su tumba casi intacta.
¿Por qué es tan famoso Tutankamón?
Porque su tumba se descubrió casi intacta en 1922, llena de miles de tesoros, mientras que las de reyes más importantes habían sido saqueadas. El hallazgo, obra de Howard Carter, causó una conmoción mundial y convirtió su máscara de oro en un símbolo de Egipto.
¿Qué contenía el tesoro de Tutankamón?
Más de cinco mil objetos: la famosa máscara funeraria de oro macizo, tronos dorados, carros, joyas, estatuas, abanicos y varios ataúdes encajados uno dentro de otro, el último de oro puro. Es una de las cumbres del arte de todos los tiempos.
¿Dónde está el tesoro de Tutankamón?
El ajuar completo, con sus más de cinco mil piezas, se ha reunido por primera vez en el Gran Museo Egipcio, junto a las pirámides de Giza, donde se exhibe en todo su esplendor. Durante décadas una parte estuvo en el Museo Egipcio de Tahrir.
¿Existe la maldición de Tutankamón?
No, es un mito sin fundamento. Tras la muerte de lord Carnarvon, la prensa difundió la idea de una maldición mortal para quien profanara la tumba, alimentada por casualidades. La mayoría de los que entraron en la tumba vivieron muchos años.
¿Dónde está la momia de Tutankamón?
A diferencia de su tesoro, la momia de Tutankamón nunca abandonó el Valle de los Reyes: sigue reposando en su tumba, la KV62, donde se puede visitar. Lo ideal es combinar el Gran Museo Egipcio, con el tesoro, y el Valle de los Reyes, con la tumba y la momia.
¿Qué se ve dentro de la tumba de Tutankamón?

La tumba es pequeña, cuatro cámaras y un pasillo, y solo la cámara funeraria está pintada, con el faraón entre los dioses y los doce babuinos de la noche. Dentro siguen el sarcófago de cuarcita y la momia de Tutankamón, en una vitrina climatizada. El ajuar completo se ve en el Gran Museo Egipcio de El Cairo.

¿La entrada a la tumba de Tutankamón está incluida en el Valle de los Reyes?

No. La entrada general del Valle de los Reyes da acceso a tres tumbas abiertas y la de Tutankamón se paga aparte, como las de Seti I y Ramsés VI. A octubre de 2026, la entrada general cuesta 750 libras egipcias y la de Tutankamón, 700 más; la de Seti I, 2,000. En nuestros programas el guía la compra por ti si la incluyes.

¿Qué tiene de especial la daga de Tutankamón?

Entre las piezas del ajuar hay una daga con la hoja de hierro, algo rarísimo en el Egipto de su época, en plena edad del bronce. Los análisis modernos demostraron que ese hierro procede de un meteorito, lo que explica que los egipcios lo consideraran un metal caído del cielo. La funda es de oro, decorada con motivos vegetales y una cabeza de chacal.

¿Cómo es la máscara de Tutankamón?

Es una máscara funeraria de oro macizo de unos diez kilos que cubría la cabeza y los hombros de la momia. Lleva incrustaciones de lapislázuli, cuarzo, obsidiana y pasta de vidrio, el tocado nemes a rayas, la barba trenzada de los dioses y, en la frente, el buitre y la cobra que protegían al rey. Se expone con el resto del tesoro en el Gran Museo Egipcio.

¿De qué murió Tutankamón?

No se sabe con certeza. Un estudio de 2010 con ADN y tomografías de su momia encontró rastros de malaria grave, una enfermedad ósea en el pie y una fractura en la pierna que pudo complicarse poco antes de morir, a los 18 o 19 años. La vieja teoría de un asesinato por un golpe en la cabeza se descartó, pero la causa exacta sigue en debate entre los especialistas.

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