Ramsés II, el Grande

Ramsés II: El Faraón más Poderoso del Antiguo Egipto

Ramsés II, llamado el Grande, fue el faraón más poderoso y longevo del antiguo Egipto: reino más de sesenta años hacia el siglo XIII antes de nuestra era. Gran constructor, levantó templos colosales como Abu Simbel y el Ramesseum, libro la famosa batalla de Kadesh y firmo el primer tratado de paz de la historia. Su figura llegó a ser sinónimo de la grandeza misma de Egipto.

Pregunta por la historia de Egipto

Fachada del Gran Templo de Abu Simbel con los cuatro colosos sentados de Ramsés II tallados en la roca bajo un cielo azul intenso en Egipto

Quién fue Ramsés II

Ramsés II fue un faraón de la dinastía XIX que gobernó Egipto durante más de sesenta y seis años, uno de los reinados más largos de toda la historia antigua. Subió al trono siendo joven y vivió tanto que llegó a enterrar a varios de sus herederos, falleciendo a una edad muy avanzada para la época, en torno a los noventa años. Su reinado, largo y próspero, marco la cumbre del poder egipcio en el Imperio Nuevo.

Tan grande fue su huella que varios faraones posteriores tomaron su nombre, y la posteridad lo recordó simplemente como Ramsés el Grande. Fue, sin duda, una de las figuras más imponentes de los faraones de Egipto, un rey que se preocupo como pocos por dejar su nombre grabado por todo el país para la eternidad.

El gran constructor

La sala de pilares del Gran Templo de Abu Simbel, con una fila de estatuas osiríacas colosales

Si por algo destaca Ramsés II es por su pasión constructora. Ningún faraón levantó, amplio o decoro tantos monumentos como el. Su obra más espectacular son los templos de Abu Simbel, excavados en la roca en el sur de Egipto, con sus cuatro colosos sentados de más de veinte metros. Pero hay muchas más: su gran templo funerario, el Ramesseum de Luxor, las ampliaciones del templo de Karnak o la ciudad de Pi-Ramsés, su nueva capital.

Ramsés no solo construyó: también se aseguro de que todo el mundo supiera quien estaba detrás. Hizo grabar su nombre en monumentos por todo Egipto, incluso en obras de faraones anteriores, y se hizo representar en estatuas colosales una y otra vez. Gracias a esa ambición, su rastro es hoy omnipresente y convierte un viaje por Egipto en un recorrido por su legado.

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Kadesh y el primer tratado de paz

La columnata superior del templo de Hatshepsut en Deir el Bahari, con estatuas osiríacas de la reina entre los pilares

El episodio más famoso del reinado de Ramsés II fue la batalla de Kadesh, librada contra el imperio hitita en lo que hoy es Siria. Ramsés la presento por todo Egipto como una gran victoria personal, grabándola con todo detalle en los muros de sus templos, aunque en realidad el resultado fue más bien un empate entre dos potencias agotadas. Fue una de las mayores batallas con carros de la antigüedad.

Lo verdaderamente histórico llegó después. Años más tarde, Ramsés II y el rey hitita firmaron un acuerdo que está considerado el primer tratado de paz de la historia del que se conserva el texto. En el, ambos imperios se comprometían a no atacarse y a ayudarse mutuamente, un documento tan moderno que hoy una copia se exhibe en la sede de las Naciones Unidas como símbolo de la diplomacia.

El amor por Nefertari y su legado

Entre sus muchas esposas, Ramsés II sintió una devoción especial por Nefertari, su Gran Esposa Real, a la que honro como ninguna. Para ella mandó construir un templo propio junto al suyo en Abu Simbel, un gesto extraordinario, y le dedicó en el Valle de las Reinas la tumba más bella de todo Egipto, decorada con pinturas de una viveza asombrosa.

Cuando Ramsés II murió, fue enterrado en el Valle de los Reyes, y su momia se conserva hoy en perfecto estado en el Museo de la Civilización de El Cairo, donde se puede contemplar el rostro del faraón más poderoso de Egipto. Seguir su rastro, de Abu Simbel a Luxor, es uno de los grandes hilos conductores de nuestros paquetes a Egipto.

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Fachada del Gran Templo de Abu Simbel excavada en la roca, con las cuatro estatuas colosales sedentes de Ramsés II

La propaganda como herramienta de gobierno

Una de las cosas más interesantes de Ramsés II no es lo que hizo sino como lo contó. Fue probablemente el primer gobernante de la historia que entendió el poder de repetir un mismo mensaje en todos los soportes disponibles y durante décadas.

La batalla de Kadesh es el ejemplo perfecto. Militarmente fue, en el mejor de los casos, un empate: el ejército egipcio cayó en una emboscada, estuvo a punto de ser aniquilado y se retiró sin tomar la ciudad. En los muros de Abu Simbel, Karnak, Luxor y el Ramesseum, sin embargo, aparece narrada como una victoria personal y aplastante del faraón, que según el relato carga solo contra el enemigo tras ser abandonado por sus tropas.

Ese mismo relato se talla una y otra vez, con el mismo texto y las mismas escenas, en templos separados por cientos de kilómetros. Es una campaña de comunicación coordinada, y funcionó tan bien que durante siglos se leyó como historia.

La otra herramienta fue la apropiación. Ramsés II reutilizó monumentos de faraones anteriores grabando su nombre encima, y lo hizo tallando los jeroglíficos muy profundos para que fuera difícil borrarlos a su vez. Muchas estatuas que hoy llevan su cartucho fueron esculpidas para otros. No era una práctica exclusiva suya, pero nadie la aplico a esa escala.

El resultado es que su presencia en el Egipto que hoy se visita esta sobrerrepresentada respecto a la de otros reyes igual de importantes, y conviene tenerlo en cuenta al recorrer los templos.

Dónde seguir su rastro hoy, sitio por sitio

Si te interesa Ramsés II en concreto, hay un recorrido bastante claro que se puede seguir a lo largo del país.

El Cairo y alrededores

  • El Gran Museo Egipcio, donde el coloso de Ramsés II preside la entrada tras haber pasado décadas en una plaza del centro de la ciudad.
  • El Museo Nacional de la Civilización Egipcia, en Fustat, donde se expone su momia en la sala de momias reales.
  • Menfis, con el coloso tumbado de caliza, uno de los retratos suyos mejor conservados.

Luxor

  • El templo de Luxor, con el patio y los colosos de su ampliación, y el obelisco que quedó tras el traslado del otro a París.
  • La sala hipóstila de Karnak, terminada bajo su reinado.
  • El Ramesseum, su templo funerario, donde yacen los restos del coloso caído que inspiró el poema Ozymandias.
  • Su tumba en el Valle de los Reyes, la KV7, muy dañada por inundaciones y habitualmente cerrada, y la KV5, la tumba colectiva de sus hijos.

Sur y Nubia

  • Abu Simbel, el gran templo dedicado a el mismo y el pequeño dedicado a Nefertari.
  • La tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, que se considera la mejor conservada de Egipto en cuanto a pintura. Tiene acceso restringido y billete específico, y las condiciones cambian.

Reino unos sesenta y siete años y murió cerca de los noventa, lo que en su época era extraordinario. Sobrevivió a doce de sus hijos, y le sucedió el decimotercero, Merenptah.

Casi todo este recorrido encaja en un itinerario clásico de El Cairo, Luxor y Asuán. Puedes verlo en paquetes a Egipto o escribirnos por WhatsApp para montarlo a medida.

El traslado de Abu Simbel, su segunda gran obra

Hay una parte de la historia de Ramsés II que no la escribió el. En los años sesenta del siglo veinte, la construcción de la presa alta de Asuán iba a dejar los templos de Abu Simbel bajo las aguas del futuro lago Nasser. La respuesta fue una operación internacional coordinada por la Unesco que sigue siendo uno de los mayores trabajos de ingeniería patrimonial jamás realizados.

Los dos templos se cortaron en más de mil bloques, se numeraron, se trasladaron y se volvieron a montar unos sesenta metros más arriba y a cierta distancia de la orilla original. Detrás se construyó una montaña artificial hueca, sostenida por cúpulas de hormigón, para recrear el aspecto de la roca en la que estaban excavados.

Lo más delicado fue conservar un fenómeno concreto. El templo estaba orientado de modo que dos veces al año el sol penetrara por el eje hasta el santuario e iluminara tres de las cuatro estatuas del fondo, dejando en sombra la de Ptah, dios del inframundo. El traslado consiguió mantener el efecto, aunque con un desplazamiento de aproximadamente un día respecto a las fechas originales.

Ese fenómeno se celebra hoy como el Festival del Sol y llena Abu Simbel en las fechas en que ocurre. Al recorrer el interior conviene fijarse: si se mira con atención se distinguen las juntas entre los bloques del corte, discretas pero visibles, testimonio de que el templo que se visita fue desmontado pieza a pieza y vuelto a armar.

Por qué Ramsés II sigue importando

Ramsés II es el faraón del que más rastro físico queda, y por eso es el que casi todo viajero acaba conociendo sin proponérselo. Reconocer su cartucho en un muro cambia la forma de recorrer un templo: se pasa de mirar decoración a leer quien mandó hacerla y por que.

Preguntas frecuentes sobre Ramsés II

¿Quién fue Ramsés II?
Fue un faraón de la dinastía XIX, llamado el Grande, que gobernó Egipto durante más de sesenta y seis años hacia el siglo XIII antes de nuestra era. Es considerado el faraón más poderoso y longevo del antiguo Egipto, gran constructor y protagonista de la batalla de Kadesh.
¿Qué monumentos construyó Ramsés II?
Levantó los templos de Abu Simbel con sus colosos, su templo funerario el Ramesseum en Luxor, amplio el templo de Karnak y fundó la ciudad de Pi-Ramsés. Ningún faraón construyó, amplio o decoro tantos monumentos, y grabó su nombre por todo Egipto para la eternidad.
¿Qué fue la batalla de Kadesh?
Fue una gran batalla con carros que Ramsés II libro contra el imperio hitita en la actual Siria. El la presento como una gran victoria, aunque en realidad fue más bien un empate. Años después, ambos imperios firmaron el primer tratado de paz conservado de la historia.
¿Cuánto tiempo reinó Ramsés II?
Reino más de sesenta y seis años, uno de los reinados más largos de la antigüedad. Vivió tanto que llegó a enterrar a varios de sus herederos y murió a una edad muy avanzada, en torno a los noventa años, lo que marco la cumbre del poder egipcio.
¿Quién fue Nefertari?
Fue la Gran Esposa Real de Ramsés II, la mujer a la que más honro. Le dedicó un templo propio junto al suyo en Abu Simbel y la tumba más bella de todo Egipto en el Valle de las Reinas, decorada con pinturas de una viveza asombrosa.
¿Dónde esta la momia de Ramsés II?
Fue enterrado en el Valle de los Reyes y su momia se conserva hoy en perfecto estado en el Museo de la Civilización de El Cairo, donde se puede contemplar el rostro del faraón más poderoso de Egipto, una de las experiencias más impresionantes del viaje.

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