El Libro de los Muertos

El Libro de los Muertos: La Guía Egipcia del Más Allá

El Libro de los Muertos no era un solo libro, sino una colección de fórmulas mágicas escritas en papiro que se colocaban en las tumbas para guiar y proteger al difunto en su peligroso viaje por el más allá hasta la vida eterna. Su escena más famosa es el pesaje del corazón, en el que el corazón del muerto se pesa frente a la pluma de la verdad ante el dios Osiris.

Pregunta por la cultura de Egipto

Escena del pesaje del corazón del Libro de los Muertos egipcio, con Anubis ajustando la balanza, Thoth registrando el veredicto, dioses entronizados arriba y Ammit a la derecha

Qué es el Libro de los Muertos

A pesar de su nombre, el Libro de los Muertos no era un libro único ni cerrado, sino una recopilación de cientos de fórmulas, oraciones y hechizos que los antiguos egipcios reunían para acompañar al difunto en su viaje al más allá. Su título original se traduce como las fórmulas para salir al día, en referencia al deseo del muerto de poder moverse libremente y renacer en la otra vida. Se escribían sobre rollos de papiro que se depositaban junto al cuerpo, dentro del sarcófago o entre las vendas.

Estas fórmulas no surgieron de la nada: eran herederas de textos más antiguos grabados en las paredes de las pirámides y de los sarcófagos. Con el tiempo, se popularizaron y dejaron de ser exclusivas de los reyes para llegar a cualquiera que pudiera pagarse un papiro. Conocerlas ayuda a entender la decoración de muchas tumbas del Valle de los Reyes.

El pesaje del corazón

Un papiro pintado del Libro de los Muertos con el pesaje del corazón, Anubis ante la balanza y Thot anotando

La escena más célebre del Libro de los Muertos, reproducida en innumerables papiros y muros, es el juicio de Osiris, también llamado el pesaje del corazón. Tras la muerte, el difunto era conducido ante un tribunal de dioses para comprobar si había llevado una vida justa. El dios Anubis, con cabeza de chacal, colocaba su corazón en un platillo de una balanza, mientras en el otro se ponía la pluma de Maat, diosa de la verdad y la justicia.

Si el corazón pesaba lo mismo o menos que la pluma, el difunto era declarado justo y podía acceder a la vida eterna junto a Osiris. Pero si pesaba más, cargado de malas acciones, una temible criatura llamada Ammit, mezcla de cocodrilo, león e hipopótamo, devoraba el corazón, condenando al muerto a desaparecer para siempre. El dios Thot, con cabeza de ibis, anotaba el resultado. Esta escena resume toda la moral del antiguo Egipto, y conecta con los dioses egipcios más importantes.

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Hechizos, viñetas y papiros famosos

El Libro de los Muertos combinaba texto e imagen de forma bellísima. Junto a las fórmulas, escritas en jeroglíficos, aparecían pequeñas ilustraciones de colores, las viñetas, que mostraban al difunto ante los dioses, atravesando puertas guardadas por seres temibles o recibiendo el aliento de la vida. Una de las fórmulas más importantes era la del corazón, inscrita a menudo en un amuleto en forma de escarabajo para que el corazón no declarase en contra de su dueño en el juicio.

Los papiros más lujosos, como el famoso Papiro de Ani, son auténticas obras de arte que hoy se admiran en los grandes museos del mundo. Curiosamente, muchos se fabricaban en serie con espacios en blanco para añadir después el nombre del comprador, una especie de guía del más allá a medida. Son el complemento perfecto a los amuletos del antiguo Egipto, con los que compartían función protectora.

Dónde ver el Libro de los Muertos

Para admirar el Libro de los Muertos en persona, lo mejor son los grandes museos de El Cairo, como el Gran Museo Egipcio, donde se exhiben papiros originales con sus viñetas a todo color. Pero además, muchas de sus fórmulas y escenas, sobre todo el pesaje del corazón, decoran directamente las paredes de las tumbas reales, por lo que se pueden ver in situ al recorrer los enterramientos del Valle de los Reyes.

Entender lo que se está viendo transforma por completo la visita: lo que de otro modo serían simples jeroglíficos se convierte en el mapa de un viaje al más allá cargado de simbolismo. Por eso recomendamos siempre recorrer estos lugares con un buen guía egiptólogo, como los que acompañan nuestros paquetes a Egipto.

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El Templo Menor de Nefertari en Abu Simbel, con seis colosos de pie tallados en la roca del acantilado

Ni es un libro ni se llamaba así

El nombre con el que lo conocemos es moderno. Lo acuñó un egiptólogo alemán del siglo diecinueve al publicar el primer estudio sistemático de estos papiros, y se impuso por comodidad. El título egipcio era otro y se traduce aproximadamente como fórmulas para salir al día, en referencia a la capacidad del difunto de moverse libremente entre el mundo de los muertos y la luz del sol.

Tampoco es un libro en el sentido de una obra cerrada con un autor y un orden fijo. Es un repertorio de conjuros que se fue formando durante siglos, del que cada ejemplar recoge una selección distinta. Se han catalogado cerca de doscientas fórmulas, y no existe ni un solo papiro que las contenga todas ni dos que coincidan exactamente.

La numeración que se usa hoy, con fórmulas citadas por número, es también una convención moderna impuesta sobre un material que los egipcios no ordenaban así. Sirve para estudiarlo, pero conviene recordar que ningún escriba antiguo habría reconocido esa lista.

Entenderlo como un catálogo del que cada cliente encargaba una selección explica además por que hay ejemplares enormes y ejemplares de apenas un metro.

Cómo se encargaba uno

Era un producto, y funcionaba como tal. Los talleres de escribas preparaban rollos por adelantado, con el texto y las viñetas ya hechos y con huecos en blanco donde después se añadía el nombre del comprador y sus títulos.

Eso se puede comprobar sobre los propios papiros: en varios se ve que el nombre esta escrito con otra mano, con otra tinta o encajado a presión en un espacio que se le quedaba corto. En algunos, sencillamente, el hueco se quedó sin rellenar porque nadie lo compro a tiempo.

La calidad variaba enormemente. Los ejemplares de encargó, hechos para alguien concreto, tienen dibujo cuidado, color y una caligrafía excelente. Los de serie repiten viñetas y abrevian texto. Y los más modestos son rollos cortos con unas pocas fórmulas esenciales y sin ilustración.

El rollo se colocaba junto al cuerpo, dentro del ataúd, entre los vendajes o en el interior de una estatuilla hueca de Osiris colocada en la cámara. Esa última solución es la razón de que algunos ejemplares hayan llegado en un estado excepcional.

De dónde viene: mil años de precedentes

No aparece de la nada. Es el tercer escalón de una evolución que se puede seguir con claridad y que cuenta una historia social interesante.

El primer escalón son los textos grabados en las paredes de las cámaras interiores de las pirámides del final del Reino Antiguo. Estaban reservados al rey, y su función era garantizar su ascenso al cielo y su unión con el sol.

El segundo son los textos pintados dentro de los ataúdes de madera del Reino Medio. Aquí ya no son solo del rey: los usan nobles, funcionarios y gente acomodada. La vida eterna deja de ser un privilegio exclusivo de la realeza.

El tercero es este, ya en el Reino Nuevo, escrito sobre papiro en lugar de sobre piedra o madera. Al ser un soporte barato, portátil y producible en serie, el acceso se amplia todavía más.

Visto así, la historia de estos textos es la historia de como el más allá egipcio se fue abriendo, escalón a escalón, a cada vez más gente.

Las fórmulas más curiosas

Entre los conjuros solemnes hay un puñado que sorprende al lector moderno y que dice mucho sobre lo que se temía realmente.

  • Para no caminar cabeza abajo. El mundo subterráneo se concebía como un lugar donde el orden podía invertirse, y andar del revés era una posibilidad seria.
  • Para que no le corten a uno la cabeza, y otra distinta para que la cabeza no se separe del cuerpo, que no son lo mismo.
  • Para transformarse en halcón de oro, en golondrina, en serpiente o en flor de loto. La capacidad de cambiar de forma a voluntad era una de las libertades que se esperaban.
  • Para que las figurillas trabajen en tu lugar. Es la fórmula que se inscribe en los ushebti, esas estatuillas que aparecen por decenas en los ajuares: se activan cuando se convoca al difunto a trabajar en los campos del más allá y responden por el.
  • Para respirar aire y disponer de agua. Las necesidades básicas seguían siendo necesidades.

Ese conjunto, mezcla de teología elevada y de miedos muy concretos, es lo que hace estos papiros tan legibles todavía hoy.

Para verlos, los museos de El Cairo exponen ejemplares y fragmentos, y las tumbas del Valle de los Reyes tienen versiones pintadas directamente sobre el muro. Si quieres el contexto completo, tenemos guías sobre la momificación en Egipto, sobre la mitología egipcia y sobre la religión del antiguo Egipto.

Preguntas frecuentes sobre el Libro de los Muertos

¿Qué es el Libro de los Muertos egipcio?
No era un libro único, sino una colección de cientos de fórmulas, oraciones y hechizos escritos en papiro que se colocaban en las tumbas para guiar y proteger al difunto en su viaje por el más allá. Su título original se traduce como las fórmulas para salir al día.
¿Para qué servía el Libro de los Muertos?
Servía para acompañar al difunto en el peligroso viaje por el inframundo, ayudarle a superar sus pruebas y garantizarle el renacimiento y la vida eterna. Sus fórmulas protegían al muerto frente a los peligros del más allá y le permitían presentarse ante el tribunal de Osiris.
¿Qué es el pesaje del corazón?
Es la escena más famosa del Libro de los Muertos: el corazón del difunto se pesaba en una balanza frente a la pluma de Maat, diosa de la verdad. Si pesaba igual o menos, accedía a la vida eterna; si pesaba más, la criatura Ammit lo devoraba. Anubis manejaba la balanza y Thot anotaba.
¿Quién podía tener un Libro de los Muertos?
Al principio, estos textos eran exclusivos de los reyes, grabados en pirámides y sarcófagos. Con el tiempo se popularizaron y cualquiera que pudiera pagarse un papiro podía tener el suyo. Muchos se fabricaban en serie con espacios en blanco para añadir el nombre del comprador.
¿Dónde se puede ver el Libro de los Muertos?
En los grandes museos de El Cairo, como el Gran Museo Egipcio, donde se exhiben papiros originales con sus viñetas a color. Además, muchas de sus escenas, como el pesaje del corazón, decoran las paredes de las tumbas del Valle de los Reyes, donde se pueden ver in situ.
¿Qué es el Papiro de Ani?
Es uno de los ejemplares más famosos y bellos del Libro de los Muertos, una auténtica obra de arte por sus ilustraciones a todo color. Como otros papiros funerarios de lujo, hoy se admira en un gran museo y es una de las mejores muestras de este género.

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