Los dioses del antiguo Egipto

Dioses del Antiguo Egipto: Ra, Osiris, Isis, Horus y Anubis

Los antiguos egipcios adoraban a cientos de dioses, representados a menudo con cuerpo humano y cabeza de animal. Entre los más importantes están Ra, el dios del sol y rey de los dioses; Osiris, señor del más allá; Isis, diosa de la magia y la maternidad; Horus, el dios halcón de la realeza; y Anubis, el dios chacal de la momificación. Sus mitos explican toda la religión egipcia.

Pregunta por la cultura de Egipto

Estatua monumental de granito del dios halcón Horus en el templo de Edfu, con columnas talladas y relieves jeroglíficos bajo un cielo azul intenso

Una religión de cientos de dioses

La religión del antiguo Egipto era politeísta, es decir, adoraba a multitud de dioses, más de mil a lo largo de su historia. Cada uno representaba una fuerza de la naturaleza, un astro, un sentimiento o un aspecto de la vida cotidiana, y muchos se asociaban a una ciudad concreta. Lo más llamativo para nosotros es que solían representarse con cuerpo humano y cabeza de animal: el halcón, el chacal, el ibis o la vaca no eran adornos, sino símbolos de las cualidades de cada divinidad.

Esta forma de entender lo sagrado lo impregnaba todo, desde el palacio del faraón hasta la casa más humilde. Conocer a los principales dioses es la llave para entender los templos, las tumbas y las pinturas que se ven por todo el país, y convierte cualquier visita, como la del Valle de los Reyes, en un relato lleno de sentido.

Los grandes dioses de Egipto

Muro pintado de una tumba del Valle de los Reyes con Horus llevando de la mano a un faraón ante Anubis

En la cúspide estaba Ra, el dios del sol, considerado el rey de los dioses y el creador; cada día cruzaba el cielo en su barca y cada noche atravesaba el mundo de los muertos. Muy unido a el aparece Amón, el gran dios de Tebas, que en el Imperio Nuevo se fundió con el como Amón-Ra. Tras ellos, el grupo de dioses más querido por el pueblo era la familia de Osiris.

Osiris era el señor del más allá y el juez de los muertos, de piel verde como la vegetación que renace. Su esposa, Isis, diosa de la magia, la curación y la maternidad, fue una de las divinidades más amadas y veneradas durante más tiempo. Su hijo Horus, con cabeza de halcón, era el dios de la realeza: se creía que el faraón era Horus en la tierra. Y Anubis, con cabeza de chacal, era el dios de la momificación, que guiaba a las almas y vigilaba el pesaje del corazón, como cuentan los amuletos del antiguo Egipto.

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El mito de Osiris

El templo de Isis en Filae visto desde el lago, con el primer pilono y la columnata sobre las rocas de granito

El relato que mejor resume la mitología egipcia es el mito de Osiris, una historia de traición, amor y resurrección. Osiris reinaba sobre Egipto de forma justa hasta que su envidioso hermano Set, dios del caos y del desierto, lo asesino y descuartizó su cuerpo, esparciendo los pedazos por todo el país para que nadie pudiera devolverle la vida.

Pero su fiel esposa Isis recorrió Egipto, reunió los restos y, con su poderosa magia, logro devolverle la vida el tiempo suficiente para concebir un hijo, Horus. Osiris pasó entonces a reinar sobre el mundo de los muertos, mientras Horus crecía para vengar a su padre y arrebatar el trono a Set. Este mito explicaba la muerte y el renacimiento, daba esperanza de vida eterna y legitimaba al faraón como heredero de Horus. Es la columna vertebral de toda la religión egipcia.

Otros dioses y como reconocerlos

El panteón egipcio es enorme y muy visual, lo que ayuda a identificar a cada dios por su animal o su símbolo. Thot, con cabeza de ibis, era el dios de la escritura, la sabiduría y la luna. Hathor, representada como vaca o con cuernos, era la diosa del amor, la música y la alegría. Bastet tenía forma de gata y protegía el hogar; Sobek era el temible dios cocodrilo; y Sekhmet, con cabeza de leona, encarnaba la guerra y también la curación.

Un caso aparte fue el del faraón Akhenatón, que intento sustituir a todos estos dioses por uno solo, Atón, el disco solar, en una revolución que no le sobrevivió. Aprender a reconocer a las divinidades convierte la visita a templos y tumbas en una experiencia mucho más rica, algo que descubres en nuestra guía de qué ver en Egipto.

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Religión del antiguo 2 en Egipto

Dioses de barrio y dioses de estado

Una idea que ordena el panteón entero: en Egipto la religión era primero local y después nacional, y la carrera de un dios dependía de la suerte política de su ciudad.

El país estaba dividido en provincias, cada una con su propia divinidad principal, su templo y su clero. Ese dios local se ocupaba de lo que importaba allí: la crecida, la cosecha, la cantera, el oficio dominante. Para la mayoría de la población, ese era el dios con el que se trataba.

Cuando una ciudad daba una dinastía al país, su dios subía con ella. Es exactamente lo que ocurrió con Amón: era una divinidad menor de Tebas hasta que los príncipes tebanos reunificaron Egipto, y a partir de ahí se convirtió en el dios más poderoso del país, con el templo más grande y el clero más rico.

Lo mismo explica la importancia de Ptah en Menfis, capital administrativa, o el peso de Ra en Heliópolis, centro de la teología solar. El mapa de los dioses es, en buena medida, un mapa político.

El día a día de un dios

La estatua del santuario no era un símbolo: se trataba como si el dios estuviera físicamente allí, y el culto consistía en atenderlo como se atendería a un soberano vivo.

Cada mañana el sacerdote de turno rompía el sello de arcilla de la puerta del santuario, la abría y despertaba al dios con un himno. Después lo sacaba de su capilla, lo limpiaba, lo ungía con aceites, lo vestía con telas de colores rituales y lo maquillaba. Se le presentaba comida y bebida, se recitaban fórmulas, se quemaba incienso y se volvía a cerrar la capilla, resellandola.

El ritual se repetía varias veces al día, todos los días del año, en todos los templos del país. Era un trabajo de mantenimiento cósmico: si se interrumpía, el orden del mundo quedaba en peligro.

La comida ofrecida no se tiraba. Después del ritual se retiraba y se repartía entre el personal del templo, en un sistema llamado reversión de ofrendas. Un templo egipcio era, entre otras cosas, el mayor comedor y el mayor empleador de su ciudad.

Los dioses extranjeros que Egipto adoptó

Un aspecto poco conocido: el panteón no estaba cerrado, y a lo largo del Imperio Nuevo Egipto incorporó divinidades llegadas de fuera, sobre todo del corredor sirio-palestino.

Se documentan cultos a dioses de la guerra y de la tormenta de origen levantino, adoptados con especial entusiasmo por los militares y por las comunidades extranjeras asentadas en el delta, y a diosas guerreras representadas a caballo y con armas, algo ajeno a la iconografía egipcia tradicional.

No sustituyeron a nadie. Se añadieron, se les construyó capilla y en algunos casos se les emparejó con dioses egipcios de función parecida, que era la forma habitual de integrar lo nuevo.

El caso más llamativo es posterior: en época ptolemaica se promovió deliberadamente una divinidad nueva, con nombre e iconografía diseñados para resultar reconocibles a la vez para egipcios y para griegos. Era una operación política de cohesión, y funcionó lo suficiente como para que su culto se extendiera por todo el Mediterráneo.

Cómo identificarlos en un muro sin saber leer

No hace falta leer jeroglíficos para reconocer a los principales. Basta con mirar lo que llevan en la cabeza, que es donde los egipcios pusieron la información.

  • Un trono esquemático sobre la cabeza: Isis. El signo del trono es literalmente su nombre escrito.
  • Cuernos de vaca con un disco solar entre ellos: Hathor, y también Isis en época tardía, que adoptó el mismo tocado.
  • Dos plumas altas y estrechas: Amón.
  • Un disco solar sobre cabeza de halcón: Ra o una de sus formas.
  • Cabeza de chacal negro: Anubis. Cabeza de ibis: Thot. Cabeza de cocodrilo: Sobek. Cabeza de carnero de cuernos horizontales: Jnum.
  • Momiforme, verde o negro, con cayado y flagelo: Osiris.
  • Una pluma sola, recta: Maat.

Con esas ocho claves se identifica la mayor parte de lo que aparece en un templo o en una tumba, y la visita cambia por completo.

Si quieres los relatos completos en lugar del quien es quien, tenemos guía de la mitología egipcia, y para entender cómo funcionaba el sistema por dentro, la religión del antiguo Egipto. Los símbolos que acompañan a estos dioses están en amuletos del antiguo Egipto.

Preguntas frecuentes sobre los dioses egipcios

¿Cuántos dioses tenía el antiguo Egipto?
El antiguo Egipto fue politeísta y adoro a más de mil dioses a lo largo de su historia. Cada uno representaba una fuerza de la naturaleza, un astro o un aspecto de la vida, y muchos se asociaban a una ciudad. Solían representarse con cuerpo humano y cabeza de animal.
¿Quién era el dios más importante de Egipto?
Ra, el dios del sol, era considerado el rey de los dioses y el creador. En el Imperio Nuevo se fundió con Amón, el gran dios de Tebas, formando Amón-Ra. La familia de Osiris, Isis y Horus era, por su parte, la más querida por el pueblo.
¿Quién era Anubis?
Anubis era el dios de la momificación y los muertos, representado con cabeza de chacal. Guiaba a las almas en el más allá y vigilaba el pesaje del corazón en el juicio del difunto. Es una de las divinidades más reconocibles del arte egipcio.
¿Cuál es el mito de Osiris?
Osiris fue asesinado por su hermano Set, dios del caos. Su esposa Isis reunió su cuerpo y le devolvió la vida con su magia para concebir a Horus. Osiris pasó a reinar sobre los muertos y Horus vengo a su padre. El mito explicaba la muerte, el renacimiento y la realeza del faraón.
¿Por qué los dioses egipcios tienen cabeza de animal?
Porque cada animal simbolizaba las cualidades del dios: el halcón de Horus evocaba el cielo y la realeza, el chacal de Anubis se asociaba a los cementerios, el ibis de Thot a la sabiduría. No se adoraba al animal en sí, sino lo que representaba.
¿Dónde se pueden ver representados los dioses egipcios?
En los templos, las tumbas y los museos de todo Egipto, desde el Valle de los Reyes hasta el Gran Museo Egipcio. Aprender a reconocer a los dioses por su animal o su símbolo convierte la visita a estos lugares en una experiencia mucho más rica y emocionante.
¿Quién era Seth en la mitología egipcia?

Seth era el dios del desierto, las tormentas y el caos, representado con cabeza de un animal extraño de hocico curvo y orejas cuadradas. En el mito de Osiris mata a su hermano para quedarse con el trono y luego se enfrenta a Horus, su sobrino. Aun así no era solo un villano: también defendía la barca del Sol contra la serpiente Apofis cada noche.

¿Qué diosa egipcia es un gato?

Bastet es la diosa con forma de gata o de mujer con cabeza de gata, protectora del hogar, las mujeres y los niños, con su gran templo en Bubastis, en el delta del Nilo. Su versión feroz es Sejmet, la diosa con cabeza de leona. Los gatos eran muy queridos en el antiguo Egipto, y en el templo de Bastet se ofrecieron miles de gatos momificados.

¿Qué poderes tenían los principales dioses egipcios?

Cada dios cuidaba una parte del mundo: Ra era el sol y la fuerza creadora; Osiris, el señor del más allá y la resurrección; Isis, la gran maga y madre protectora; Horus, el cielo y la realeza; Anubis, el embalsamamiento y los muertos; Thot, la escritura y la sabiduría; Hathor, el amor, la música y la alegría; Sejmet, la guerra y también la curación; y Seth, las tormentas, el desierto y el caos. Saber a quién estaba dedicado un templo te ayuda a leer sus relieves.

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