La Ciudadela de Qaitbay

La Ciudadela de Qaitbay: La Fortaleza sobre el Faro de Alejandría

La Ciudadela de Qaitbay es una fortaleza del siglo XV que se alza en la punta del puerto de Alejandría, sobre el mar Mediterráneo. La mandó construir el sultán Qaitbay hacia 1477 en el lugar exacto donde se levantaba el legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, reutilizando incluso parte de sus bloques caídos. Hoy es la imagen más reconocible de la ciudad, con sus muros blancos adentrándose en el mar.

Pregunta por la Ciudadela de Qaitbay

La fortaleza de Qaitbay en Alejandría, Egipto, vista desde el agua con un pequeño bote azul y el mar Mediterráneo en primer plano bajo cielo despejado

Qué es la Ciudadela de Qaitbay

La Ciudadela de Qaitbay es una imponente fortaleza defensiva levantada a finales del siglo XV en el extremo de la península que cierra el puerto este de Alejandría. La ordenó construir el sultán mameluco Qaitbay hacia el año 1477 para proteger la ciudad de la creciente amenaza otomana, en un momento en que Alejandría seguía siendo un puerto clave del Mediterráneo. Su robusta torre principal, sus murallas almenadas y su piedra clara la convierten en un ejemplo magnífico de arquitectura militar islámica.

Rodeada de mar por casi todos sus lados, con las olas rompiendo a sus pies y las barcas de pescadores meciéndose en el puerto, la ciudadela se ha convertido en el símbolo por excelencia de Alejandría. Es una visita imprescindible para quien recorre la ciudad, y combina a la perfección con sus otros grandes tesoros, como las catacumbas de Kom el-Shoqafa y la biblioteca de Alejandría.

Construida sobre una Maravilla del mundo

Lo que hace verdaderamente especial a esta fortaleza es lo que había antes en ese mismo punto: el Faro de Alejandría, el Pharos, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Aquel faro, levantado en el siglo III antes de nuestra era, era una torre colosal de más de cien metros de altura cuya luz guio a los barcos durante más de mil quinientos años. Fue uno de los edificios más altos jamás construidos en la antigüedad.

Una serie de terremotos lo fue derrumbando poco a poco hasta dejarlo en ruinas hacia el siglo XIV. Cuando el sultán Qaitbay decidió fortificar el lugar, aprovechó aquellos restos: en los muros de la ciudadela aún se reconocen grandes bloques de granito rojo que pertenecieron al faro original. Así que, al visitar Qaitbay, uno esta literalmente tocando piedras de una de las Siete Maravillas. Además, bajo las aguas cercanas yacen restos del Pharos y de la antigua Alejandría, descubiertos por la arqueología submarina.

Quiero visitarla con guía

Qué ver en la ciudadela

La ciudadela de Qaitbay en el paseo marítimo de Alejandría, con un grupo escolar caminando por delante

El interior de la fortaleza se puede recorrer y alberga hoy un pequeño museo. Merece la pena subir a sus terrazas y torres, desde donde se disfrutan unas vistas espectaculares del Mediterráneo por un lado y del puerto y la fachada marítima de Alejandría por el otro. El contraste entre el azul del mar, la piedra clara y el bullicio del puerto pesquero hace de este uno de los rincones más fotogénicos de todo Egipto.

El paseo se completa con la animada corniche de Alejandría, el largo malecón junto al mar donde la ciudad respira, lleno de cafeterías y de gente al atardecer. La zona del puerto, con sus barcas de colores, es perfecta para pasear sin prisa. Es una cara de Egipto muy distinta a la del desierto y los templos: aquí manda el Mediterráneo. Para situarla en el conjunto del país, mira nuestra guía de qué ver en Egipto.

Cómo visitar la Ciudadela de Qaitbay

Alejandría está a unas dos horas y media o tres por carretera o tren rápido desde El Cairo, por lo que la ciudadela se suele visitar en una excursión de un día desde la capital, o como parte de una estancia en la propia Alejandría. Lo habitual es combinarla con las catacumbas de Kom el-Shoqafa, el Pilar de Pompeyo y la moderna Biblioteca de Alejandría, para conocer en una jornada las distintas épocas de la ciudad.

Conviene ir con guía para entender la historia del faro y de la fortaleza, que de otro modo se queda en una bonita estampa sin contexto. Nosotros organizamos la visita a Alejandría y a la Ciudadela de Qaitbay a medida, como excursión desde El Cairo o dentro de nuestros paquetes a Egipto, combinada si se desea con el clásico crucero por el Nilo.

Quiero esta excursión a Alejandría

Vista en ángulo de la ciudadela de Qaitbay en Alejandría, Egipto, con sus muros de piedra dorada, torres almenadas y la bandera egipcia ondeando bajo cielo azul

Las piedras del faro están en el edificio

La afirmación de que la fortaleza se levanta sobre el emplazamiento del faro es correcta, y hay algo más concreto que se puede comprobar mirando el muro con atención.

Cuando se construyó la fortaleza, en el siglo quince, las ruinas del faro llevaban décadas derrumbadas por una serie de terremotos y sus bloques estaban en el sitio. Se reutilizaron. En varios puntos de los muros exteriores se distinguen sillares de granito rosa de Asuán, de tamaño y color completamente distintos a la caliza local con la que está hecho el resto.

Ese granito no pertenece a la construcción medieval: procede de un edificio anterior de escala monumental, y el único que hubo en ese punto fue el faro. Hay incluso columnas de granito colocadas horizontalmente atravesando el espesor del muro, a modo de tirantes.

Es lo más cerca que se puede estar hoy de una de las siete maravillas del mundo antiguo: no queda en pie, pero parte de su material sigue trabajando, seiscientos años después, en otro edificio.

Lo que hay en el fondo del mar

El resto del faro no desapareció: se fue al agua, y está a pocos metros de profundidad justo delante de la fortaleza.

Las campañas de arqueología subacuática en esa zona de la bahía han cartografiado centenares de bloques de gran tamaño, columnas, capiteles, esfinges y estatuas colosales, algunos atribuidos al propio faro y otros a los edificios del puerto real ptolemaico que ocupaba esa orilla.

Parte de ese material se ha extraído y se expone en superficie. Otra parte se ha dejado deliberadamente en el sitio, y existe la posibilidad de bucear sobre ella con operadores locales, sujeta a condiciones de mar y a autorización.

Merece la pena saberlo mientras se mira al agua desde el torreón: lo que se ve no es una bahía vacía, es un yacimiento sumergido con una de las mayores concentraciones de escultura monumental del Mediterráneo.

Cómo es por dentro

La visita del interior es corta pero tiene más contenido del que sugiere la fachada, y conviene saber qué buscar.

El núcleo es una torre de planta cuadrada con tres niveles unidos por escaleras estrechas de caracol. En la planta baja se conserva una pequeña mezquita, que se considera de las más antiguas de la ciudad, con su mihrab todavía identificable.

Los niveles superiores fueron alojamiento de la guarnición y puestos de tiro, con troneras orientadas al mar y al canal de entrada al puerto. Las escaleras son estrechas y de peldaño alto, así que no es una visita cómoda para todo el mundo.

La azotea es lo mejor del conjunto: se domina la bahía entera, el arco del paseo marítimo y, del otro lado, el puerto pesquero. Es también el punto desde el que mejor se entiende la posición estratégica del sitio, en la punta que cierra el puerto.

Alrededor de la torre hay un recinto amurallado con patio, almacenes y algún espacio expositivo, y el conjunto se recorre entero en menos de una hora.

Práctico y cómo combinarlo

  • Menos de una hora para el conjunto con la azotea. Con calma y fotos, algo más.
  • Escaleras estrechas y empinadas dentro de la torre, y suelo irregular en el patio. Calzado firme.
  • Viento. Está en una punta que entra en el mar y sopla casi siempre. En invierno puede ser incómodo y las salpicaduras alcanzan el paseo.
  • Al final de la tarde es la mejor luz, con el sol bajo sobre el agua y la piedra caliza dorada.
  • Se combina de forma natural con el paseo marítimo y con el puerto pesquero, que está al lado y donde se come el mejor pescado de la ciudad.

Una expectativa que ajustar: no es un castillo con salas amuebladas ni con museografía elaborada. Es una fortaleza vacía con una historia extraordinaria detrás, y se disfruta en la medida en que se llega sabiendo esa historia.

Para el resto de la ciudad, incluida la parte sumergida y la Alejandría griega, mira qué ver en Alejandría. Y bajo tierra, a pocos minutos, están las catacumbas de Kom el-Shoqafa y la Biblioteca de Alejandría.

Una nota sobre el nombre y la época. La fortaleza la mandó construir un sultán mameluco a finales del siglo quince, en un momento en que la costa egipcia estaba amenazada desde el mar y hacia falta artillería en la boca del puerto. Es decir, no es un edificio antiguo reaprovechado sino una obra militar moderna para su tiempo, diseñada ya pensando en la pólvora. Saberlo ayuda a entender la forma maciza y baja de la torre, tan distinta de la de un castillo medieval europeo.

Preguntas frecuentes sobre la Ciudadela de Qaitbay

¿Qué es la Ciudadela de Qaitbay?
Es una fortaleza defensiva del siglo XV en la punta del puerto de Alejandría, levantada por el sultán mameluco Qaitbay hacia 1477 para proteger la ciudad de la amenaza otomana. Con sus muros blancos adentrándose en el Mediterráneo, es el símbolo por excelencia de Alejandría.
¿Es verdad que está sobre el Faro de Alejandría?
Sí. La ciudadela se levanta en el lugar exacto donde estuvo el Faro de Alejandría, el Pharos, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Tras derrumbarse el faro por una serie de terremotos, Qaitbay aprovechó sus restos: en los muros aún se reconocen bloques de granito del faro original.
¿Cómo era el Faro de Alejandría?
Era una torre colosal de más de cien metros, construida en el siglo III antes de nuestra era, cuya luz guio a los barcos durante más de mil quinientos años. Fue uno de los edificios más altos de la antigüedad y una de las Siete Maravillas. Hoy quedan restos suyos bajo las aguas cercanas.
¿Qué se puede ver en la ciudadela?
Se recorre su interior, que alberga un pequeño museo, y se sube a sus terrazas y torres, con vistas espectaculares del Mediterráneo, el puerto y la fachada marítima de Alejandría. El entorno, con la corniche y las barcas de pescadores, es uno de los más fotogénicos de Egipto.
¿Cómo se llega a la Ciudadela de Qaitbay?
Alejandría está a unas dos horas y media o tres desde El Cairo por carretera o tren rápido, así que la ciudadela se visita en una excursión de un día desde la capital o durante una estancia en la ciudad. Conviene reservar con guía para entender la historia del faro y la fortaleza.
¿Qué más ver en Alejandría con la ciudadela?
Lo habitual es combinar Qaitbay con las catacumbas de Kom el-Shoqafa, el Pilar de Pompeyo y la moderna Biblioteca de Alejandría, para conocer en una jornada las distintas épocas de la ciudad, desde la antigua hasta la actual, junto al paseo por la corniche junto al mar.

Toca las piedras de una Maravilla frente al Mediterráneo

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