Las tumbas del Valle de los Reyes

Las Tumbas del Valle de los Reyes: Cuáles Visitar y por Que

El Valle de los Reyes guarda más de sesenta tumbas de los faraones del Imperio Nuevo, excavadas en la roca y cubiertas de textos mágicos que guiaban al rey por el más allá. Las más famosas son la de Tutankamón, la única casi intacta, la de Seti I, la más bella, y la de Ramsés VI. La entrada general permite visitar tres tumbas de una selección que va rotando.

Pregunta por el Valle de los Reyes

Muro pintado de una tumba del Valle de los Reyes en Luxor con Horus de cabeza de halcón, el faraón y Anubis de cabeza de chacal en rojo, azul y oro vivos

Qué es el Valle de los Reyes

El Valle de los Reyes es la gran necrópolis real situada en la orilla oeste de Luxor, donde durante casi cinco siglos se enterró a los faraones del Imperio Nuevo, la época de mayor esplendor de Egipto. En lugar de construir pirámides, que atraían a los saqueadores, aquellos reyes optaron por excavar sus tumbas en lo profundo de la roca de un valle desértico y apartado, con la esperanza de pasar desapercibidas. Se han descubierto más de sesenta, que se identifican con las siglas KV y un número.

Por desgracia, la estrategia no funcionó: casi todas las tumbas fueron saqueadas ya en la antigüedad, y solo una llegó intacta hasta nuestros días. Aun así, lo que se conserva es extraordinario, y recorrerlas es una de las experiencias más impresionantes de Egipto. Puedes ver la guía general en nuestra página del Valle de los Reyes.

Las tumbas más famosas

La máscara funeraria de oro de Tutankamón, con el nemes a rayas y el ancho collar de piedras azules, turquesas y rojas

La más célebre es, sin duda, la tumba de Tutankamón, descubierta casi intacta por Howard Carter en 1922, repleta de tesoros que dieron la vuelta al mundo. Es una tumba pequeña, porque el rey murió joven, pero su momia sigue reposando en ella, lo que la hace única. Mucho más grandiosa es la tumba de Seti I, la más larga y bellamente decorada de todo el valle, una auténtica obra maestra del arte funerario.

Otras tumbas impresionantes son la de Ramsés VI, con su espectacular techo astronómico cubierto de estrellas y figuras celestes; la de Ramsés III, llena de escenas de la vida cotidiana; o la de Ramsés II, el faraón más poderoso. Cada una tiene su personalidad, y un buen guía ayuda a elegir las que mejor compensan según el tiempo y el interés.

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Qué decoran sus muros

Lo que hace inolvidables estas tumbas no es solo su arquitectura, sino la increíble decoración de sus paredes y techos. De arriba abajo, los muros están cubiertos de jeroglíficos y escenas pintadas con colores que, en muchos casos, conservan una viveza asombrosa después de más de tres mil años. Pero no son adornos: son textos sagrados, auténticos mapas para el más allá.

En ellos se grababan obras como el Libro de los Muertos, el Amduat o el Libro de las Puertas, que describían el peligroso viaje nocturno del sol y del difunto por el inframundo y le daban las claves para superarlo y renacer. Entender estas escenas, de la mano de nuestra guía del Libro de los Muertos y de la momificación en Egipto, transforma por completo la visita.

Cuáles visitar y como

A la hora de organizar la visita conviene saber cómo funciona. La entrada general del Valle de los Reyes da acceso a tres tumbas, que se eligen de un grupo que las autoridades van rotando para repartir el desgaste y proteger las pinturas, así que no todas están abiertas a la vez. Algunas de las más espectaculares, como la de Tutankamón o la de Seti I, requieren además una entrada especial aparte, más cara, que merece la pena si se quiere ver lo mejor.

Para aprovechar la visita conviene ir a primera hora, cuando hay menos calor y menos gente, llevar agua y respetar las normas de fotografía, que cambian según la tumba. Y, sobre todo, ir con un buen guía egiptólogo que sepa que tumbas están abiertas y cuales compensan ese día, y que de sentido a lo que se ve. Así lo organizamos en nuestros recorridos por Luxor, dentro de los paquetes a Egipto.

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Valle de los reyes luxor en Egipto

Techo y muro pintados de una tumba del Valle de los Reyes con filas de figuras doradas, barcas solares y bandas de jeroglíficos en oro y ocre

Quién las excavaba y como se organizaba el trabajo

Las tumbas del valle no las hicieron esclavos ni prisioneros. Las hizo un equipo de artesanos especializados que vivía con su familia en un pueblo construido para ellos, Deir el Medina, al otro lado de la colina, y que trabajaba por turnos.

La cuadrilla se dividía en dos mitades, la de la derecha y la de la izquierda, que atacaban cada una un lado del corredor, con su propio capataz y su propio escriba. Se trabajaba una decena de días seguidos y se descansaba, y durante los turnos dormían en cabañas junto al valle para no perder tiempo en el camino.

De ese pueblo procede una de las mayores concentraciones de documentos cotidianos del mundo antiguo: listas de asistencia con el motivo de cada ausencia, incluidas la resaca, la picadura de escorpión y el funeral de un pariente; pleitos vecinales; recetas; cartas de amor; y contabilidad de raciones.

Allí esta además registrada la primera huelga documentada de la historia. Bajo Ramsés III las raciones de grano se retrasaron, los obreros dejaron las herramientas, se sentaron detrás de los templos funerarios y se negaron a moverse hasta cobrar. El escriba lo anoto con detalle, incluidos los argumentos de ambas partes.

Por qué las tumbas abiertas van rotando

Al llegar es habitual descubrir que la tumba que se quería ver está cerrada. No es arbitrario y conviene entender el motivo antes de tomárselo como un contratiempo.

Cada visitante aporta humedad, calor y dióxido de carbono a un espacio cerrado y sin ventilación natural. En cantidad, esa humedad se condensa sobre la pintura, disuelve sales del propio soporte y las hace cristalizar bajo la capa pictórica, que termina levantándose. Es un daño lento, acumulativo e irreversible.

La respuesta ha sido rotar las tumbas abiertas, limitar aforos, instalar suelos elevados y pasamanos que impiden rozar los muros, y colocar sistemas de control ambiental en las más delicadas. También se han hecho facsímiles de altísima precisión, escaneados milímetro a milímetro, para que la versión que se pisa pueda ser una copia y el original descanse.

La consecuencia práctica para el visitante es sencilla: no fijes el día entero alrededor de una tumba concreta, y pregunta al llegar cuales están abiertas esa mañana. Casi siempre hay al menos una excelente entre las disponibles.

Lo que hay en el valle y no se visita

De la sesentena larga de tumbas catalogadas, solo una parte pequeña está abierta en cualquier momento dado, y unas cuantas no lo están nunca. Merece la pena saber qué hay debajo.

La mayor de todas no es la de ningún rey sino la que se destino a los hijos de Ramsés II. Es un laberinto de más de un centenar de cámaras, colapsado por riadas antiguas, cuya excavación lleva décadas y no ha terminado. Se conocía desde el siglo diecinueve, se dio por insignificante y se redescubrió su verdadera magnitud mucho después.

Hay también tumbas usadas como almacén o como refugio en la antigüedad, otras inacabadas cuyo trazado se interrumpió a media obra y que por eso mismo enseñan el proceso constructivo mejor que las terminadas, y varias reutilizadas en época copta como vivienda o capilla, con sus grafitos encima de los relieves.

El valle sigue siendo un yacimiento activo. Las riadas que periódicamente bajan por el uadi desplazan escombros y descubren accesos, y esa es la razón de que cada cierto tiempo aparezca una noticia nueva sobre un pozo sellado.

Una recomendación de recorrido: si puedes, entra en tres tumbas de dinastías distintas en lugar de tres de la misma. El cambio de estilo entre una tumba de comienzos del Imperio Nuevo y una ramésida tardía es evidente hasta para quien no sabe nada, y hace la visita mucho más interesante que repetir tres veces la misma decoración. Para organizar la orilla oeste completa, mira excursiones en Luxor, y si te interesa el caso concreto, tenemos guía de Tutankamón y su tumba.

Qué se pintaba en los muros y por qué

Las tumbas reales no se decoraban con escenas de la vida del difunto, como las de los nobles, sino con textos religiosos ilustrados que funcionaban como manual de navegación para el viaje nocturno del sol.

El más repetido describe las doce horas de la noche, una por sala o por tramo de corredor, con el sol atravesando el mundo subterráneo en su barca, superando obstáculos y enemigos hora tras hora hasta renacer por el este al amanecer. El rey se identifica con ese trayecto: si el sol vuelve cada mañana, el también.

Otros conjuntos representan el cielo como una diosa arqueada que se traga el sol al atardecer y lo pare al amanecer, con las horas y las estrellas dibujadas sobre su cuerpo. Los techos astronómicos de varias tumbas son mapas celestes reales, con constelaciones egipcias que no coinciden con las nuestras.

Saber esto cambia por completo la visita. Lo que parece decoración repetitiva es en realidad el mismo relato contado en versiones distintas, y una vez identificada la barca solar se reconoce en casi todas las cámaras.

Preguntas frecuentes sobre las tumbas del Valle de los Reyes

¿Cuántas tumbas hay en el Valle de los Reyes?
Se han descubierto más de sesenta tumbas, identificadas con las siglas KV y un número. Pertenecen a los faraones del Imperio Nuevo, enterrados durante casi cinco siglos. Casi todas fueron saqueadas en la antigüedad, y solo la de Tutankamón llegó casi intacta hasta hoy.
¿Cuáles son las tumbas más famosas del Valle de los Reyes?
La de Tutankamón, la única casi intacta, descubierta en 1922, con su momia aun dentro; la de Seti I, la más larga y bella; la de Ramsés VI, con su techo astronómico; y las de Ramsés III y Ramsés II. Cada una tiene su personalidad y su propia decoración.
¿Cuántas tumbas se pueden visitar?
La entrada general da acceso a tres tumbas, elegidas de un grupo que las autoridades van rotando para proteger las pinturas, así que no todas están abiertas a la vez. Algunas, como la de Tutankamón o la de Seti I, requieren una entrada especial aparte, más cara.
¿Qué hay pintado en las tumbas?
Sus muros están cubiertos de jeroglíficos y escenas a color con textos sagrados como el Libro de los Muertos, el Amduat o el Libro de las Puertas, auténticos mapas del más allá que describían el viaje nocturno del difunto por el inframundo y como superarlo para renacer.
¿Merece la pena pagar la entrada a la tumba de Tutankamón?
Para muchos viajeros, sí, porque es la única tumba casi intacta y conserva la momia del faraón en su interior, aunque es pequeña. La de Seti I, mucho más grande y decorada, también compensa. Un guía ayuda a decidir según el tiempo, el interés y el presupuesto.
¿Cómo visitar mejor el Valle de los Reyes?
Conviene ir a primera hora por el calor y la afluencia, llevar agua y respetar las normas de fotografía. Lo ideal es ir con un guía egiptólogo que sepa que tumbas están abiertas ese día y cuales compensan. Nosotros lo organizamos a medida en los recorridos por Luxor.

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