Relieve policromado de templo egipcio con figura divina coronada con la corona blanca, collar ancho y jeroglificos pintados en verde, azul y rojo
Arqueología en marcha

Los descubrimientos arqueológicos recientes en Egipto salen casi siempre de las mismas zonas, y varias se pueden visitar

Los descubrimientos arqueológicos recientes en Egipto se concentran en un puñado de zonas que llevan décadas dando noticias y seguirán dándolas: la necrópolis de Saqqara y su vecina Abusir, la orilla oeste de Luxor, las catacumbas de Tuna el Gebel cerca de Minya y el litoral de Alejandría con Taposiris Magna. Las piezas importantes acaban en el Gran Museo Egipcio o en museos regionales. Lo que casi nunca cuenta la prensa es qué parte de cada hallazgo se puede ver: algunas tumbas se abren al cabo de un tiempo, otras se vuelven a tapar y muchas excavaciones solo se ven desde fuera de la valla. Aquí explicamos dónde se sigue encontrando, cómo leer un titular y cómo montar el viaje.

Quiero un viaje centrado en arqueología

Por qué Egipto no deja de dar noticias arqueológicas

Hay una razón geológica y otra administrativa. La arena seca conserva madera, lino, papiro y pintura que en cualquier otro clima habrían desaparecido hace siglos; una tumba tapada por el desierto puede aguantar intacta hasta que alguien pasa un georradar o abre una zanja. Y Egipto lleva más de un siglo concediendo permisos a misiones extranjeras y, cada vez más, a equipos egipcios, de modo que cada invierno hay decenas de excavaciones abiertas a la vez.

A eso se suma que buena parte del país sigue sin excavar. Necrópolis enormes como Saqqara se han explorado a fondo solo en algunos sectores, y el resto espera turno.

Para el viajero esto tiene una consecuencia práctica. Los sitios que salen en las noticias no son lugares remotos, sino los mismos que ya se visitan. Saqqara está a media hora de Giza; Dra Abu el Naga se ve desde la carretera que sube al Valle de los Reyes. La diferencia entre un viaje normal y uno de arqueología está en el ritmo, en el guía y en cuánto tiempo se dedica a cada necrópolis.

Saqqara, la necrópolis que más titulares genera

Si has leído un titular sobre ataúdes sellados, pozos funerarios con decenas de momias o una tumba pintada "intacta", lo más probable es que fuera Saqqara. Es la necrópolis de Menfis, la capital del Reino Antiguo, y se usó durante miles de años: bajo cada sector hay enterramientos de varias épocas superpuestos, y por eso cada campaña saca algo nuevo.

Tres focos se repiten. El primero es el área del Bubasteion, la zona dedicada a la diosa gata Bastet en el borde del acantilado, donde la misión egipcia ha ido encontrando pozos con ataúdes de madera pintada, momias de animales y tumbas de funcionarios del Reino Nuevo y de época tardía. El segundo es el entorno de la pirámide de Teti y de las tumbas de la dinastía VI, con capillas de altos cargos que conservan relieves con color. El tercero es el propio recinto de Djoser, donde más que excavar se restaura: la pirámide escalonada y la tumba sur reabrieron tras años de trabajos y hoy se puede entrar en el interior.

¿Qué se ve de todo esto? El recinto de Djoser, la pirámide de Teti, varias mastabas del Reino Antiguo, el Serapeum y, cuando están abiertas, algunas de las tumbas que salieron en prensa. Las zonas en excavación activa quedan valladas; a menudo se ven desde el camino, con los obreros sacando cestos de arena, y eso es parte del atractivo. Tienes la visita general en la guía de Menfis y Saqqara y el detalle del recinto en la guía de la pirámide escalonada de Saqqara.

Techo pintado de una tumba del Valle de los Reyes con figuras amarillas y barcas solares

Luxor, orilla oeste: la ciudad perdida, Deir el Bahari y Dra Abu el Naga

La orilla oeste de Luxor es el segundo gran productor de noticias. La más sonada de los últimos años fue la llamada "ciudad dorada perdida", un asentamiento de talleres, panaderías y viviendas de época de Amenhotep III que apareció entre Medinet Habu y el templo funerario de ese rey, con muros de adobe en pie hasta la altura de una persona. No es una tumba sino una ciudad, y por eso importa: cuenta cómo vivían quienes construían las tumbas. Por ahora no está abierta a la visita; se pasa junto a ella camino de Medinet Habu.

En Deir el Bahari, alrededor del templo de Hatshepsut, conviven una misión polaca que lleva generaciones restaurando el templo y equipos egipcios que excavan la ladera y el arranque de la calzada. De ahí salen tumbas excavadas en la roca y ataúdes de épocas posteriores. En Dra Abu el Naga, la colina que queda a la derecha antes de entrar al Valle de los Reyes, una misión española lleva más de dos décadas excavando tumbas de inicios del Reino Nuevo. Para el viajero español es la excavación con la que resulta más fácil conectar.

Lo que sí se visita sin problema: el Valle de los Reyes con su rotación de tumbas abiertas, el templo de Hatshepsut, Deir el Medina, Medinet Habu y las tumbas de los nobles de Luxor en la ladera de Sheikh Abd el Qurna. Lo que no: las tumbas recién abiertas por las misiones, salvo cuando el ministerio decide incorporarlas al circuito, cosa que ocurre de vez en cuando y sin mucho aviso.

Abusir, Tuna el Gebel y Alejandría: los otros focos

Abusir está entre Giza y Saqqara y casi nadie la pide. Una misión checa la excava desde hace décadas y ha ido sacando tumbas de funcionarios del Reino Antiguo y grandes pozos funerarios de época tardía, además de trabajar en los templos solares de la zona. Se puede visitar, pero está poco preparada para el turismo y conviene pedirla con antelación.

Tuna el Gebel, cerca de Minya, es la necrópolis de Hermópolis: galerías subterráneas con momias de ibis y babuinos dedicadas al dios Thot, la tumba de Petosiris y, en los sectores nuevos, enterramientos de sacerdotes de época tardía con ataúdes y ajuares. Las catacumbas históricas se visitan; las zonas en excavación no. Está a una jornada de carretera de El Cairo y se combina con Amarna y Beni Hasan, como explicamos en la guía de Minya y el Egipto Medio.

Alejandría es un caso aparte. Su puerto antiguo está bajo el agua: los restos del barrio real y del faro se estudian con misiones submarinas y no existe una visita de buceo turística a esos restos; lo que se ve son las piezas recuperadas en los museos de la ciudad. En Taposiris Magna, al oeste, un equipo lleva años buscando enterramientos ptolemaicos alrededor del templo de Osiris. Se puede llegar hasta el templo, pero queda fuera del circuito. Más en la guía de Alejandría.

Cómo funciona una campaña de excavación

Entender el calendario ayuda a planificar. Las misiones extranjeras trabajan con un permiso, la concesión, que el ministerio de antigüedades renueva para un sector concreto. El equipo suele ser una universidad o un instituto (checo, polaco, español, francés, alemán, estadounidense, japonés) con arqueólogos, restauradores, epigrafistas y una cuadrilla local de obreros con una tradición que viene de generaciones.

La temporada es el invierno. Con el calor del verano no se puede excavar a cielo abierto, así que la mayoría de las campañas van de otoño a primavera, en bloques de unas semanas. Si viajas entre noviembre y marzo verás excavaciones en marcha: cestos, cribas, casetas de campaña, cintas de colores marcando cuadrículas. Si viajas en verano verás las vallas y poco más.

¿Por qué algunos sitios cierran? Tres motivos: una excavación activa que ocupa el acceso, una restauración larga o una rotación deliberada para dejar que baje la humedad de una tumba. Los cierres se anuncian poco, así que lo fiable es preguntar al guía la semana del viaje.

Los hallazgos se anuncian desde el ministerio, en rueda de prensa y con fotos. Nada de eso significa que la tumba vaya a estar abierta al público: muchas se documentan, se cierran para protegerlas y se reabren años después, o nunca.

Consultar qué estará abierto en mis fechas

La columnata de entrada reconstruida del recinto de Djoser en Saqqara, con sus columnas acanaladas

Cómo leer un titular sobre un descubrimiento sin ilusionarte de más

La arqueología egipcia vende, y la prensa lo sabe. Unas cuantas reglas para separar la noticia del titular:

  1. Busca quién excava. Si el texto nombra una misión concreta y un sector concreto, es serio. Si solo dice "arqueólogos" y "cerca de las pirámides", desconfía de los adjetivos.
  2. "El descubrimiento del siglo" no significa nada. Se ha usado para hallazgos importantes y para pozos con ataúdes que aparecen cada temporada. Fíjate en la época y en si el contexto estaba intacto.
  3. "Podría ser la tumba de..." es una hipótesis, no un hallazgo. Sobre todo con nombres famosos: Cleopatra, Nefertiti, Imhotep. Llevan décadas a punto de aparecer.
  4. Pregunta si el objeto se puede ver. Una momia con la lengua de oro es un titular; que la pieza esté en una vitrina es otra cosa. Muchas pasan años en almacenes y laboratorios.
  5. Cuidado con las imágenes. La foto que acompaña a la noticia suele ser una recreación o una imagen de archivo de otra tumba.

Nada de esto le quita valor a los hallazgos reales. Solo ayuda a viajar sin esperar ver algo que no está abierto, que es el chasco más habitual de quien llega con un recorte de periódico en la mano.

Qué se puede visitar y qué no, zona por zona

Zona Qué se sigue encontrando Se puede visitar
Saqqara Pozos con ataúdes pintados, tumbas de funcionarios, momias de animales en el Bubasteion, restauraciones del recinto de Djoser Sí: recinto de Djoser, Teti, mastabas y Serapeum; las áreas en excavación solo desde fuera
Abusir Tumbas del Reino Antiguo, pozos de época tardía, templos solares Sí, con gestión previa y poca infraestructura
Luxor, orilla oeste Asentamiento de época de Amenhotep III, tumbas en Deir el Bahari y Dra Abu el Naga Sí a los sitios clásicos; las tumbas nuevas solo cuando entran en el circuito
Tuna el Gebel Enterramientos de sacerdotes de Thot, catacumbas de animales Sí a las catacumbas y a la tumba de Petosiris; no a los sectores nuevos
Alejandría y Taposiris Magna Restos submarinos del puerto, enterramientos ptolemaicos junto al templo de Osiris Piezas en museos y Qaitbay; Taposiris solo organizándolo aparte
Gran Museo Egipcio No se excava, se expone: es adonde llegan muchas de las piezas nuevas

La regla general es sencilla: los sitios clásicos de cada zona están abiertos, las tumbas recién descubiertas casi nunca, y las excavaciones en curso se ven desde fuera. Lo que cambia cada temporada es la lista de tumbas abiertas dentro de cada necrópolis, y eso se comprueba en la semana del viaje, no meses antes. Si una tumba concreta te importa de verdad, dilo al planificar: es mejor saber que no se puede antes de cruzar medio país.

Dónde acaban las piezas: el Gran Museo Egipcio y los museos regionales

Desde que abrió sus salas, el Gran Museo Egipcio de Giza es el destino natural de las piezas más relevantes: el tesoro completo de Tutankamón, estatuas colosales y, poco a poco, objetos de las campañas recientes tras pasar por su centro de conservación. Es la visita que cierra el círculo para quien ha seguido las noticias: lo que vio en una foto de rueda de prensa aparece meses o años después en una vitrina.

No todo va al Gran Museo. Las momias reales están en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia; el Museo de Luxor recibe piezas de la orilla oeste y tiene una de las mejores colecciones pequeñas del país; Alejandría reparte lo submarino entre su museo nacional y el de la Biblioteca; y Saqqara tiene su propio museo de sitio.

Y una parte importante no se expone. Miles de ataúdes, momias y fragmentos siguen en almacenes y laboratorios. Cuando un guía te dice que la pieza del titular todavía no se puede ver, no te está dando largas: es lo normal.

Qué aporta un guía con formación en egiptología

En un viaje normal, un buen guía licenciado basta. En un viaje de arqueología, la diferencia la marca alguien que ha estudiado egiptología o ha trabajado en una excavación, porque el interés no está en el monumento en sí sino en el contexto: qué misión trabaja en esa colina, qué encontraron la temporada pasada, qué significa que un ataúd esté sellado o que una tumba se reutilizara siglos después.

Un guía así lee los jeroglíficos de la pared en lugar de recitarlos, sabe qué tumbas están abiertas esa semana, distingue una restauración de un original y te dice sin rodeos cuándo un titular exageró. También conoce a la gente: una conversación de cinco minutos con el inspector junto a la valla vale más que muchas explicaciones.

Eso condiciona el formato. Un grupo grande con horarios de autobús no permite parar en una excavación ni cambiar el orden porque una tumba acaba de abrir. Conviene ir en privado, con coche propio y un guía asignado desde el principio.

Cómo montar un viaje para quien sigue las noticias de arqueología

Un esquema que funciona bien, ajustando días según el tiempo disponible:

  • El Cairo, tres o cuatro días. Un día entero para Giza, Abusir y Saqqara en ese orden, con tiempo de sobra en Saqqara. Otro para el Gran Museo Egipcio con calma. Otro para el Museo Nacional de la Civilización, el museo de Tahrir y Dahshur si apetece.
  • Minya, uno o dos días opcionales. Salida por carretera hacia Tuna el Gebel, Beni Hasan y Amarna, con noche en Minya. Es la parte del viaje que casi nadie hace y la que más recuerdan los aficionados.
  • Luxor, tres días. Vuelo interno desde El Cairo. Dos mañanas en la orilla oeste: una para el Valle de los Reyes, Hatshepsut y Deir el Medina, otra para las tumbas de los nobles, Medinet Habu y una parada junto a las excavaciones de Dra Abu el Naga y la zona de la ciudad perdida. La tercera jornada, Karnak con tiempo y el Museo de Luxor.
  • Alejandría, un día. Desde El Cairo, por carretera: catacumbas de Kom el Shoqafa, Qaitbay y los museos con las piezas submarinas. Taposiris Magna solo si se organiza expresamente.

La época ideal es de noviembre a marzo, cuando las misiones están en el campo. Si ya hiciste el circuito clásico, este viaje encaja perfectamente como segunda vez en Egipto: repites algunas piezas, pero con otro ritmo y otra mirada.

Aswan y el crucero se pueden añadir, pero para este viaje no son imprescindibles. Mejor un día más en Saqqara que uno menos en Luxor.

Pedir el presupuesto de este viaje

Preguntas frecuentes

¿Se pueden ver las excavaciones en marcha en Egipto?

Desde fuera, sí. Las zonas en excavación están valladas y no se entra sin permiso del ministerio, pero en Saqqara, Dra Abu el Naga o Deir el Bahari los caminos de visita pasan junto a ellas, y en temporada se ve a los equipos trabajando con cestos y cribas. Un guía con contactos a veces consigue una explicación breve del capataz o del inspector junto a la valla, que es lo más cerca que un viajero suele llegar.

¿Cuál es la mejor época para coincidir con las campañas arqueológicas?

De noviembre a marzo. Las misiones extranjeras y muchas egipcias trabajan en los meses frescos, en bloques de unas semanas, y en verano la mayoría de los sectores quedan cerrados y cubiertos. Si tu objetivo es ver excavación en vivo, evita julio y agosto. Además, el invierno es la mejor época para caminar necrópolis a cielo abierto como Saqqara o la orilla oeste de Luxor sin sufrir el calor.

¿Se pueden visitar las tumbas que salen en las noticias?

En la mayoría de los casos, no de inmediato. Tras el anuncio, la tumba se documenta, se restaura y se protege, y solo algunas se incorporan después al circuito de visita, a veces con entrada aparte. Otras se vuelven a cerrar para conservarlas. La forma realista de verlo es preguntar por tumbas concretas la semana del viaje y aceptar que la respuesta puede ser que se ve la entrada, pero no el interior.

¿Dónde se exponen las piezas de los hallazgos recientes?

Las más importantes van al Gran Museo Egipcio de Giza tras pasar por su centro de conservación; las momias reales están en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia; la orilla oeste alimenta el Museo de Luxor; y Alejandría reparte lo submarino entre su museo nacional y el de la Biblioteca. Una parte grande sigue en almacenes y laboratorios, así que no todo lo que sale en prensa se puede ver ya en una vitrina.

¿Hace falta permiso para visitar Abusir o Taposiris Magna?

Abusir se puede visitar con entrada, pero tiene poca infraestructura y conviene avisar con antelación para que haya inspector y acceso abierto; con un guía que la conozca se encaja entre Giza y Saqqara. Taposiris Magna queda fuera del circuito habitual de Alejandría y hay que organizarlo aparte; el templo se ve, pero las zonas de excavación no. En ambos casos, consulta la situación actual antes de contar con ello.

¿Merece la pena un guía con formación en egiptología?

Para este tipo de viaje, sí, y es la decisión que más cambia el resultado. Un egiptólogo lee las paredes, conoce las misiones que trabajan en cada colina, sabe qué tumbas están abiertas esa semana y te dice cuándo un titular exageró. Con un guía general verás los mismos monumentos, pero sin el contexto que da sentido a lo que se sigue encontrando. Pídelo en privado, con el mismo guía todo el recorrido.

Te llevamos a donde se sigue excavando

Cuéntanos qué noticias te han traído hasta aquí, cuántos días tienes y en qué fechas viajas. Te proponemos un recorrido por Saqqara, Abusir, Luxor y, si te apetece, Minya y Alejandría, con un guía con formación en egiptología. Te pasamos el presupuesto.

Escribir por WhatsApp