El templo de Luxor está en la orilla este de Luxor, sobre el Nilo, abre todos los días de 6:00 a 22:00 y la entrada cuesta 400 EGP (unos 8 USD) en 2026. Lo levantaron Amenhotep III y Ramsés II, está en pleno centro y es el monumento de Egipto que mejor se ve iluminado de noche.
Hay templos que impresionan por su tamaño y otros que te ganan por dónde están. El templo de Luxor es de los segundos. No vive aislado en mitad del desierto: está clavado en el corazón de la ciudad moderna, a un paso del paseo del Nilo, rodeado de cafés y del bullicio de Luxor. Sales del hotel, caminas cinco minutos y de pronto tienes delante un pilono de Ramsés II y un obelisco de granito rosa de 3.300 años. Esa mezcla de vida cotidiana y monumento colosal es lo que lo hace distinto.
Esta guía la escribimos como agencia local con guías egiptólogos titulados que entran al templo de Luxor cada semana del año. Aquí tienes la historia que de verdad importa (la de Amenhotep III y Ramsés II), la entrada y los horarios verificados en 2026, la avenida de las esfinges que lo une con Karnak, el famoso obelisco cuyo gemelo está en París y, sobre todo, por qué conviene verlo de noche. Si prefieres que nosotros lo organicemos todo, el templo de Luxor entra en nuestro programa turístico de Luxor de 2 días con egiptólogo en español.
Los precios los fija el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y se pagan en libras egipcias (EGP) en la taquilla de la entrada. Conviene confirmar la semana de tu visita porque suben con cierta regularidad. Estos son los vigentes para visitantes extranjeros adultos:
| Entrada | Precio en EGP | Aprox. en USD | Detalle |
|---|---|---|---|
| Entrada general adultos | 400 EGP | desde $8 | Acceso diurno y nocturno con el mismo ticket |
| Estudiantes con carnet ISIC | 200 EGP | desde $4 | 50% de descuento con identificación de estudiante válida |
| Niños menores de 6 años | Gratis | - | Con acompañante adulto |
| Horario diario | 6:00 a 22:00 | - | Cierra más tarde que el resto de templos para verlo iluminado |
Precios orientativos verificados en junio 2026. Fuente: taquilla oficial del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto. Se paga en EGP; lleva efectivo porque el datáfono falla a menudo.
El gran detalle del templo de Luxor frente a los demás: no hay un ticket aparte para verlo de noche. La entrada general te sirve igual a las 7 de la mañana que a las 9 de la noche, así que muchos viajeros lo visitan dos veces con el mismo precio. Si estás cuadrando el presupuesto del viaje completo, tenemos el desglose en excursiones en Luxor, donde verás cómo encaja con el resto de visitas de la ciudad.
El templo de Luxor no se construyó para enterrar a nadie ni para el culto diario, como otros santuarios. Se levantó para una sola cosa: renovar cada año la fuerza divina del faraón. Por eso su historia gira en torno a la gran fiesta de Opet, de la que hablamos más abajo. Pero el edificio que ves hoy es obra, sobre todo, de dos faraones del Imperio Nuevo, separados por un siglo y por un estilo muy distinto.
El núcleo del templo lo mandó construir Amenhotep III hacia el 1390 a.C., en una época de paz y riqueza enormes. Suyos son la columnata procesional con sus catorce columnas gigantes de capitel de papiro, el elegante patio porticado y el santuario interior. Amenhotep III tenía obsesión por la simetría y la proporción, y se nota: esta es la parte más armoniosa y refinada de todo el conjunto. Aquí, según la propaganda real, el dios Amón engendraba al faraón, convirtiéndolo en hijo divino.
Un siglo después llegó Ramsés II, el constructor más prolífico de la historia de Egipto, y añadió todo lo que ves nada más entrar: el gran pilono de la fachada cubierto de relieves de la batalla de Qadesh, el primer patio con sus columnas y, delante, las estatuas colosales sentadas que lo representan a él mismo. También plantó dos obeliscos de granito rosa. Donde Amenhotep III buscaba elegancia, Ramsés II buscaba impacto: tamaño, repetición de su nombre y su rostro por todas partes. Los dos estilos, juntos en un mismo templo, son una lección visual de cómo cambió Egipto en cien años.
Para entender por qué está aquí hay que mirar el mapa antiguo. Esto era Tebas, la capital del Imperio Nuevo, y el dios principal era Amón. Los egipcios dividían la ciudad en dos: la ribera este del Nilo, la del sol naciente, era la de los vivos y los templos; la ribera oeste, la del sol poniente, era la de los muertos, con el Valle de los Reyes y las tumbas. El templo de Luxor, en la orilla este, era el extremo sur de ese eje sagrado, unido a Karnak por la avenida de las esfinges.
Es uno de los grandes momentos de cualquier visita a Luxor y la mayoría de viajeros ni sabe que está ahí. Frente al templo de Luxor arranca una doble hilera de esfinges de piedra que se pierde en línea recta hacia el norte. No es un adorno: es el tramo final de la gran calzada procesional que unía el templo de Luxor con el templo de Karnak, casi tres kilómetros más allá. En total se alinearon más de 1.000 esfinges a lo largo del recorrido.
Esta avenida fue noticia hace pocos años. Estuvo enterrada y troceada por la ciudad moderna durante siglos, y tras décadas de excavación se restauró y se reabrió por completo, devolviendo a Luxor uno de sus ejes originales. Hoy se puede caminar buena parte de ella. Datos que conviene llevar en la cabeza:
El templo de Luxor es mucho más compacto que Karnak, lo que se agradece: se recorre entero sin agobios en poco más de una hora. Esta es la secuencia que seguimos con nuestros viajeros, en orden, para no saltarse lo esencial:
La fachada es lo primero que impone. El gran pilono de Ramsés II mide unos 24 metros de alto y está cubierto de relieves de la batalla de Qadesh, su victoria militar más publicitada. Delante quedan dos estatuas colosales del faraón sentado y restos de otras, además del obelisco. Es el rincón más fotografiado del templo, sobre todo al atardecer.
Junto al pilono se alza un obelisco de granito rosa de Asuán de casi 25 metros. Originalmente eran dos, gemelos. El de la derecha sigue donde siempre; el de la izquierda fue regalado a Francia en el siglo XIX y hoy preside la plaza de la Concordia de París. Cuando lo veas, piensa que su pareja está a miles de kilómetros, en el centro de Europa: es una de esas conexiones que hacen sonreír a cualquier viajero.
Tras el pilono se abre el patio de Ramsés II, rodeado de columnas y estatuas. Aquí pasa algo único: encajada en lo alto del muro, sobre las columnas faraónicas, hay una mezquita en funcionamiento, la de Abu Haggag. Se construyó cuando el templo estaba sepultado bajo metros de arena y casas, y al excavar se decidió conservarla. El resultado es un templo egipcio de 3.000 años con una mezquita activa encima: pocos lugares del mundo apilan tanta historia en vertical.
Más al fondo llega la parte más elegante: la columnata procesional de Amenhotep III, con catorce columnas enormes de capitel en forma de papiro abierto. Las paredes laterales conservan relieves que narran, paso a paso, la fiesta de Opet, así que sirven de cómic antiguo para entender qué ocurría aquí. Es el tramo donde más se nota la mano de un artista obsesionado con la proporción.
Al final del recorrido están el patio solar de Amenhotep III, otro alarde de columnas, y el santuario interior, la parte más sagrada, donde se guardaba la barca de Amón. En época romana esta zona se reutilizó como capilla del culto imperial y aún se ven pinturas romanas superpuestas a los relieves egipcios. Tres mil años de religiones, una encima de otra, en la misma sala.
Si solo te llevas un consejo de esta guía, que sea este: el templo de Luxor de noche es otra cosa. Es el único de los grandes templos de Egipto que permanece abierto hasta las 22:00 con la misma entrada del día, y al caer el sol encienden una iluminación que reparte las columnas, los colosos y el obelisco entre luces doradas y sombras profundas. El bullicio del día desaparece, baja la temperatura y el templo se queda casi para ti.
Nuestra recomendación, después de hacerlo decenas de veces: si pasas la noche en Luxor, entra primero a primera hora de la mañana, con la luz suave y sin grupos, y vuelve después de cenar para verlo iluminado. Como la entrada vale para las dos visitas, no pagas de más. Para muchos de nuestros viajeros LATAM, esa segunda visita nocturna acaba siendo el recuerdo más fuerte de todo Luxor. No lo confundas con el espectáculo de luz y sonido, que es de Karnak y lleva ticket aparte; aquí hablamos simplemente del templo abierto e iluminado.
El templo de Luxor está en plena orilla este, a pocos metros del paseo del Nilo y a unos 3 kilómetros del templo de Karnak. Hay dos formas naturales de conocerlo, y las dos las organizamos nosotros:
La mayoría de viajeros LATAM lo visitan dentro de un crucero por el Nilo entre Luxor y Asuán. Los barcos suelen embarcar o desembarcar en Luxor, así que el templo de Luxor y Karnak entran en el primer o el último día de navegación, con egiptólogo a bordo. Es la opción más cómoda: duermes en el barco, amarrado casi enfrente del templo, y la logística la lleva la naviera.
Si te quedas alojado en Luxor, el templo es de los más fáciles de hacer por tu cuenta: está céntrico, abierto hasta tarde y la entrada se compra en taquilla. Ahora bien, sin alguien que te lea los relieves de Opet o te explique la mezcla de templo y mezquita, te perderás la mitad de la historia. Por eso lo incluimos en nuestro tour de Luxor con egiptólogo en español, que combina el templo de Luxor, Karnak y la orilla oeste.
Y un apunte sobre el calor: Luxor en julio y agosto pasa de los 40 grados con facilidad. Aquí el templo nocturno juega a tu favor, pero para el resto de visitas de la orilla este conviene madrugar. Si quieres saber qué meses convienen, lo desglosamos junto al resto de templos de la zona en nuestra guía de qué hacer en Luxor.
El templo de Luxor sin contexto son columnas bonitas junto al río; con un egiptólogo que te explica la fiesta de Opet, el obelisco gemelo de París y la mezquita encajada en el patio, es una visita que se recuerda. Estas son las formas favoritas de nuestros viajeros de México, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica y Puerto Rico para conocerlo:
Templo de Luxor, Karnak, Valle de los Reyes y templo de Hatshepsut con guía egiptólogo en español. Desde $299 USD.
El templo de Luxor es la primera o la última escala de los cruceros entre Luxor y Asuán de 5 días y 4 noches. Desde $749 USD.
Cruza a la orilla oeste para ver las tumbas de los faraones, el complemento perfecto del templo de Luxor.
Somos agencia local en Egipto, sin intermediarios, y todos nuestros guías son egiptólogos titulados que hablan español. Mira lo que cuentan quienes ya viajaron con nosotros en las opiniones de Explora Egipto.
El templo de Luxor casi nunca se visita solo: es la puerta de entrada al sur de Egipto y va de la mano del resto de joyas de la zona. La fórmula que más nos piden combina la orilla este (templo de Luxor y templo de Karnak) con la orilla oeste (Valle de los Reyes y el templo de Hatshepsut), y a partir de ahí navegar el Nilo hacia Asuán. Así se reparte:
El templo de Luxor y Karnak forman un binomio que se entiende mejor junto: empieza por uno, recorre la avenida de las esfinges con la mirada y cierra con el otro. Si todavía estás decidiendo qué ver en la ciudad, lo tienes ordenado en nuestra guía de excursiones en Luxor.
La entrada general al templo de Luxor cuesta 400 EGP (unos 8 USD) en 2026 y sirve tanto para la visita de día como para la de noche con el mismo ticket. Los estudiantes con carnet ISIC pagan la mitad y los niños menores de 6 años entran gratis. Se paga en libras egipcias en la taquilla. Precios orientativos verificados en junio 2026.
El templo de Luxor lo construyeron principalmente dos faraones del Imperio Nuevo. Amenhotep III levantó hacia el 1390 a.C. el núcleo del templo, con la columnata, el patio porticado y el santuario. Un siglo después, Ramsés II añadió el gran pilono de la fachada, el primer patio, los colosos sentados y los dos obeliscos de granito rosa.
Son dos templos distintos en la misma orilla este, unidos por la avenida de las esfinges de 2,7 kilómetros. Karnak es muchísimo más grande, fue el gran santuario de Amón y se construyó durante dos mil años. El templo de Luxor es más compacto, está en pleno centro de la ciudad y se ilumina de forma espectacular de noche. Lo ideal es visitar ambos.
Sí, y es muy recomendable. El templo de Luxor abre hasta las 22:00 con la misma entrada del día, así que puedes verlo iluminado sin pagar un ticket extra. Al caer el sol encienden las columnas, los colosos y el obelisco, y el ambiente cambia por completo: menos calor, menos gente y una atmósfera única. Es el único gran templo de Egipto que permite esta visita nocturna.
El templo de Luxor tenía dos obeliscos gemelos de granito rosa en la fachada. Uno sigue en su sitio, junto al pilono de Ramsés II. El otro fue regalado a Francia en el siglo XIX y desde 1836 se alza en el centro de la plaza de la Concordia de París. Es uno de los obeliscos egipcios más famosos del mundo fuera de Egipto.
Entre 1 y 1,5 horas alcanza para recorrer el templo de Luxor con calma: el pilono y los colosos de Ramsés II, el obelisco, el patio con la mezquita de Abu Haggag, la columnata de Amenhotep III y el santuario. Es mucho más compacto que Karnak. Si lo visitas de día y de noche, calcula dos pasadas de una hora cada una.
Es la calzada procesional de 2,7 kilómetros que unía el templo de Luxor con el templo de Karnak, bordeada por más de 1.000 esfinges de piedra. Por ella desfilaban una vez al año las estatuas de Amón, Mut y Jonsu durante la fiesta de Opet. Estuvo enterrada bajo la ciudad moderna durante siglos y se restauró y reabrió hace pocos años.
De las dos formas. La mayoría lo visita dentro de un crucero por el Nilo, ya que los barcos embarcan o desembarcan en Luxor y el templo entra en el primer o último día con guía a bordo. Si te alojas en la ciudad, está céntrico y abierto hasta tarde, fácil de hacer por tu cuenta, aunque con egiptólogo en español aprovechas mucho más la visita.
Entradas gestionadas, transporte privado, guía titulado que convierte un templo junto al río en tres mil años de historia, de día y de noche. Escríbenos y en minutos tienes tu cotización para Luxor o tu viaje completo a Egipto, sin compromiso.